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La industria petrolera venezolana busca recuperar sus niveles de producción tras la salida de dos supertanqueros cargados con 3,6 millones de barriles, poniendo fin a la parálisis operativa registrada desde finales del año pasado.
Reactivación de operaciones en campos estratégicos
La empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha iniciado formalmente el proceso de reapertura de diversos pozos petroleros en el territorio nacional. Esta medida incluye tanto yacimientos operados directamente por la matriz como aquellos gestionados bajo la figura de empresas mixtas con socios internacionales.
La decisión de retomar la actividad en estos pozos responde a la necesidad de estabilizar el flujo de crudo, luego de que muchos de ellos fueran clausurados temporalmente debido a las limitaciones logísticas y las restricciones comerciales derivadas de las sanciones internacionales vigentes. Con la reanudación de los despachos marítimos, se busca liberar capacidad de almacenamiento y permitir que la extracción fluya de manera constante hacia los terminales de exportación.
Despacho de superpetroleros desde aguas territoriales
Según informes técnicos y datos de seguimiento naviero de LSEG, el movimiento en las costas venezolanas ha mostrado una reactivación significativa desde el pasado lunes. Dos embarcaciones de gran calado, clasificadas como superpetroleros, zarparon de aguas jurisdiccionales transportando una carga combinada de aproximadamente 3,6 millones de barriles de crudo pesado.
Cada buque transporta alrededor de 1,8 millones de barriles, un volumen que representa un alivio para los inventarios acumulados durante las semanas previas. Estas embarcaciones se dirigen actualmente hacia destinos en el Caribe, funcionando como puntos de trasbordo o centros de distribución para mercados internacionales. Este movimiento ocurre tras un periodo de relativa inactividad en los muelles de carga que se extendió desde diciembre, afectando el flujo de caja y la planificación operativa del sector.
Impacto en las cifras de producción nacional
El sector petrolero venezolano enfrenta el reto de revertir la reciente tendencia a la baja en su capacidad de extracción. Cifras de consultoras independientes indican que la producción total del país experimentó un retroceso sensible en los últimos meses. A finales de noviembre de 2025, Venezuela registraba una producción cercana a los 1,16 millones de barriles por día (bpd).
Sin embargo, debido a los cuellos de botella logísticos y el cierre preventivo de pozos, esta cifra descendió hasta los 880.000 bpd durante la primera semana de enero. La actual estrategia de reapertura apunta no solo a recuperar el terreno perdido en esos 280.000 barriles diarios de diferencia, sino a consolidar la meta de estabilidad por encima del millón de barriles, dependiendo de la continuidad en los permisos de exportación y la disponibilidad de buques receptores.
Perspectivas para el sector energético
La reactivación de estos pozos es vista por los analistas como una señal de adaptación de Pdvsa ante un entorno comercial volátil. La coordinación con los socios extranjeros en las empresas mixtas será fundamental para garantizar el mantenimiento técnico necesario en los yacimientos que permanecieron inactivos, evitando daños estructurales que puedan comprometer la producción a largo plazo. En las próximas semanas, se espera que el ritmo de carga en los terminales de José y otras estaciones marítimas determine la velocidad con la que la industria pueda retornar a sus niveles óptimos operativos.
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