
En el marco del Día Nacional del Cine, las estadísticas revelan una crisis de asistencia en las salas locales. Tras el fenómeno de taquilla de «Simón» en 2023, la industria nacional no ha logrado reconectar con el público, cerrando 2025 con apenas 54.041 espectadores.
La celebración del Día Nacional del Cine este 28 de enero llega empañada por cifras que reflejan un panorama sombrío para la producción cinematográfica del país. Según datos de la industria, el cine venezolano registró una caída del 28,36% en su audiencia durante 2025 en comparación con el año anterior, y un desplome devastador del 73,61% si se contrastan los resultados con los obtenidos en 2023.
La pérdida de interés es evidente: de los 204.821 espectadores que respaldaron las producciones locales hace dos años —impulsados en gran medida por el éxito de Simón—, la cifra se redujo a poco más de 54.000 entradas vendidas en el último ciclo, lo que representa una pérdida de más de 150.000 espectadores en el trienio.
Desafíos y nuevas realidades del sector:
El Cine en el Exilio: Gran parte de la producción actual aborda el fenómeno migratorio. Sin embargo, muchas de estas cintas se enfrentan a la falta de «certificación de obra nacional» al ser filmadas en el extranjero o contar con coproducciones múltiples, como el caso de Zafarí o No voltees, de Alejandro Hidalgo.
Escasa Promoción y Censura: Expertos señalan que, aunque el interés general por asistir a las salas ha crecido levemente, las películas venezolanas no capitalizan esa tendencia debido a presupuestos nulos de marketing y filtros ideológicos que limitan la exhibición.
Resiliencia Creativa: Para la directora Mariana Rondón, la industria está «herida» pero sobrevive gracias al esfuerzo de creadores que, dentro y fuera del país, mantienen viva la narrativa nacional.
Visiones para una recuperación
El sector se encuentra en una encrucijada entre la comedia comercial y el documental de autor. El productor José Ernesto Martínez destaca que títulos como Un viaje de película muestran potencial, pero advierte que sin una estrategia de promoción que involucre a gremios y distribuidores, el estancamiento persistirá.
Por su parte, críticos como Sergio Monsalve y periodistas como Humberto Sánchez Amaya coinciden en la necesidad de recuperar la autonomía gerencial de la industria y profundizar en la idiosincrasia venezolana para reconectar emocionalmente con una audiencia que parece haberle dado la espalda a la pantalla local.
«El cine nacional es un sobreviviente. El reto ahora es volver a ser relevantes para un espectador que consume historias globales, pero que aún busca reflejarse en su propia realidad», concluyen los analistas del sector.
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