
La estrella de Hollywood, George Clooney, su esposa, la destacada abogada de derechos humanos Amal Alamuddin Clooney, y sus dos hijos gemelos han obtenido la nacionalidad francesa, según se confirmó mediante un decreto de naturalización publicado en el Diario Oficial el pasado sábado. Esta noticia, inicialmente revelada por la revista Paris Match, marca un nuevo y significativo capítulo en la vida de la célebre familia, consolidando su profunda conexión con Francia.
Un vínculo que trasciende la ficción
George Clooney, de 64 años, mundialmente conocido por su papel en la exitosa serie «Urgencias» y su aclamada carrera como actor y director, ha pasado cada vez más tiempo en territorio galo junto a su esposa, una abogada con doble nacionalidad libanesa y británica. Su amor por el país y su cultura no es un secreto, sino una elección consciente y celebrada por la pareja.
A principios de diciembre, Clooney compartió sus sentimientos en una entrevista con la radio RTL, donde expresó su afecto por la cultura francesa. «Me encanta la cultura francesa, su lengua, aunque sigo siendo igual de malo después de 400 días de clases», confesó el actor con su habitual sentido del humor. Este cariño se ha materializado en una residencia permanente en el país.
El paraíso provenzal de los Clooney
En 2021, la pareja adquirió una impresionante propiedad: una casa de campo provenzal junto a un viñedo en Brignoles, un pintoresco enclave en el sureste de Francia. Esta compra no fue solo una inversión inmobiliaria, sino una búsqueda de tranquilidad y privacidad, valores que la familia considera primordiales, especialmente para sus hijos.
En la misma entrevista con RTL, Clooney destacó la protección que el entorno francés ofrece a sus gemelos de ocho años. «Aquí no se toman fotos de tus críos. No hay paparazzi escondidos a la salida de la escuela. Para nosotros es primordial», enfatizó. Aunque la familia no reside a tiempo completo en el sur de Francia, el actor, ganador del Óscar por su actuación en Syriana (2005), aseguró que esta finca es «el lugar más feliz para nosotros». La reciente naturalización refuerza la sensación de hogar que han encontrado en Provenza.
Un atractivo creciente para creadores de Hollywood
La decisión de los Clooney no es un caso aislado. El atractivo de Francia como refugio cultural y personal parece estar creciendo entre las figuras de la industria cinematográfica estadounidense. Un ejemplo notable es el del cineasta independiente Jim Jarmusch, director de culto. Apenas el viernes anterior a la publicación del decreto Clooney, Jarmusch anunció en la cadena France Inter su intención de solicitar también la nacionalidad francesa.
«Quisiera tener otro lugar donde pueda escapar de Estados Unidos», declaró Jarmusch, explicando que su atracción reside en la riqueza y la profundidad de «la cultura francesa».
La obtención de la nacionalidad francesa por parte de George y Amal Clooney, junto a sus hijos, trasciende la mera curiosidad del gossip. Es un testimonio de cómo las figuras públicas buscan en el Viejo Continente un equilibrio entre sus carreras y una vida familiar resguardada. La República Francesa, con su tradición de respeto a la vida privada y su rica herencia cultural, gana con la incorporación de una de las familias más influyentes del panorama global.
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