
La obra fotográfica del colectivo llamado El Grupo, sigue impactando a los
espectadores por su relevancia 42 años después de su última exhibición, gracias a la
muestra “Letreros que se ven”, que se exhibe en la Sala Trasnocho Arte Contacto
(TAC), del Trasnocho Cultural (en Caracas), es la prueba de ello.
El Grupo captó más de 2 mil imágenes urbanas cargadas de humor negro y de la
idiosincrasia de la Venezuela de los años 70 y 80. La exhibición fotográfica, que
actualmente está en la Sala TAC, dentro de los espacios del Trasnocho Cultural, recoge
una selecta muestra de 70 imágenes bastante representativas y fue organizada por
PARAVERTEMEJOR, con el apoyo de Seguros Venezuela, Fundación Noa Noa y
la Fundación Armas Alfonso.
El fotógrafo Ricardo Armas, miembro fundador de ese colectivo y curador de la
muestra (junto a Fermín Valladares), afirmó que “el trabajo de El Grupo actúa como
nuestra memoria de aquellos tiempos en que la fotografía era más difícil de hacer y los
fotógrafos éramos unos pocos privilegiados”, porque “la tecnología era compleja y
tomaba tiempo dominarla”.
Recordó que en los años 70 “existía el laboratorio como única forma de concretar la
fotografía. En el mundo actual, los hechos sociales y la función de la imagen siguen
estando allí para hacer de espejo de la realidad, y el teléfono es el vehículo para
compartir opiniones, fotografías y videos”.
Aseveró que la fotografía es “un medio poderoso para comunicar lo que sea, profundo o
banal”. Recordó que los otros miembros de El Grupo, que estaban inclinados hacia la
tendencia de la fotografía documental o de calle, son Luis Brito, Alexis Pérez-Luna,
Vladimir Sersa, Jorge Vall, Fermín Valladares y Sebastián Garrido.
¿Cómo surgió El Grupo?
Armas señaló que El Grupo nació “como una reunión de amigos para hablar de
fotografía y compartir experiencias y libros”, pero evolucionó a un “trabajo de equipo
en proyectos concretos”. Los miembros hicieron una exposición en 1977 llamada “A
gozar la realidad” para “mostrar las contradicciones sociales y la corrupción que
presentaba la llamada ‘Venezuela Saudita’ a través de fotos crudas y fuertes”.
Explicó que “el otro proyecto que El Grupo asumió como compromiso fue ‘Letreros
que se ven’ que explora el tema del lenguaje de las paredes donde se hacen comentarios
políticos y sociales, llenos de humor, en una época cuando no existían las redes sociales.
Este proyecto terminó en una muestra que se hizo en Caracas a comienzos de 1979 y
que conformó un fotolibro publicado por el Ateneo de Caracas”.
Armas, quien abrió su taller de cursos en 1985 (tras realizar estudios en Nueva York),
afirmó que “la fotografía actual en Venezuela es muy poderosa, pero ocurre sin que se
le sienta o haya escenarios donde pueda mostrarse en libertad”. Señaló que ese arte “no
se publica actualmente ni se muestra en museos o galerías”.
La muestra “Letreros que se ven”, que fue reseñada como una de las mejores
exposiciones de PhotoEspaña OFF 2021 luego de exhibirse en Madrid, continuará su
periplo como itinerante en este 2022 en Miami y luego se montará en el Festival Foco
de la Fotografía documental (La Coruña, España).
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