
La icónica artista cubano-estadounidense diferencia el control fronterizo necesario de la agresividad de las redadas masivas, haciendo un llamado a la empatía y al respeto por la dignidad de la comunidad latina en Estados Unidos.
Un posicionamiento firme frente a la realidad social
Gloria Estefan, una de las figuras más influyentes de la cultura hispana en el mundo, ha decidido alzar la voz ante el complejo panorama migratorio que atraviesa Estados Unidos. Con la claridad que la caracteriza, la cantante expresó su profunda preocupación por el endurecimiento de las tácticas de control interno, señalando que las medidas actuales han cruzado una línea ética fundamental. Para Estefan, el enfoque actual no solo es una cuestión de leyes, sino de derechos humanos básicos que están siendo vulnerados en nombre de la seguridad nacional.
La artista subrayó que, si bien entiende y apoya la necesidad de un control fronterizo ordenado y legal, la ejecución de redadas masivas y la persecución constante hacia quienes ya forman parte del tejido social del país es, en sus propias palabras, algo inhumano. Su mensaje busca recordar que detrás de las cifras y los operativos policiales existen familias, niños y trabajadores que contribuyen activamente al crecimiento de la nación.
La distinción entre seguridad y persecución
En sus declaraciones, la intérprete de éxitos mundiales hizo una distinción crítica que a menudo se pierde en el debate político actual. Estefan sostiene que una nación tiene el derecho y la obligación de vigilar sus límites geográficos, pero que esa premisa no justifica la dimensión de los operativos que la policía migratoria bajo la administración de Trump ha desplegado. Según la cantante, el blanco de estas acciones parece ser, de manera desproporcionada, la comunidad latina, lo que genera un clima de miedo y desconfianza.
Este sesgo en la aplicación de la ley no solo afecta a los indocumentados, sino que hiere la moral de millones de ciudadanos estadounidenses de origen hispano que ven cómo su cultura y su gente son estigmatizadas. Estefan, quien llegó a Estados Unidos como refugiada política, conoce de primera mano el valor de la acogida y la oportunidad, elementos que considera pilares del sueño americano y que hoy siente bajo amenaza.
El impacto emocional en las familias latinas
El aspecto más doloroso para la artista es la desarticulación familiar. Gloria Estefan enfatizó que las redadas no solo resultan en deportaciones, sino en traumas profundos para miles de menores que ven a sus padres ser arrestados sin previo aviso. Esta «arremetida», como ella la define, ignora el valor humano de una comunidad que ha demostrado su lealtad y esfuerzo a lo largo de las décadas.
Al posicionarse de esta manera, Estefan se une a una creciente lista de figuras públicas que exigen una reforma migratoria integral. Su llamado no es solo una crítica, sino una invitación a recuperar la compasión en la esfera política. Para la estrella cubana, el futuro de Estados Unidos depende de su capacidad para proteger sus fronteras sin perder su alma ni su humanidad en el proceso.
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