
En el marco del cuadragésimo aniversario del desastre nuclear de 1986, el Pontífice calificó el suceso como una advertencia permanente para la humanidad, instando a los líderes mundiales a priorizar la vida y la paz sobre cualquier desarrollo tecnológico.
Al cumplirse cuatro décadas de la catástrofe ocurrida en el reactor número 4 de la central de Chernóbil, el Papa León XIV dedicó su mensaje dominical a recordar este evento, definiéndolo como un punto de inflexión que dejó una huella imborrable en la conciencia colectiva global.
Tras el rezo del Regina Coeli desde el Palacio Apostólico, el Santo Padre subrayó que los riesgos asociados a las tecnologías de alta potencia no deben ser subestimados. “Deseo que en todos los niveles de decisión prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que cada empleo de la energía atómica esté al servicio de la vida y de la paz”, declaró el Pontífice, en palabras recogidas por Swissinfo.
Un llamado a la conciencia global
El desastre de 1986, ocurrido durante un ensayo de seguridad en la antigua Unión Soviética —hoy territorio ucraniano—, fue citado por el Papa como un recordatorio necesario sobre la fragilidad del entorno ante el manejo descuidado de la ciencia. León XIV enfatizó que la humanidad debe aprender de las lecciones del pasado para evitar que el avance tecnológico se convierta en un peligro inminente para la supervivencia.
Crítica a la devastación y los conflictos
El mensaje papal trascendió la tragedia nuclear para articular una preocupación profunda sobre el estado actual del planeta. León XIV aprovechó la ocasión para elevar una voz contra las acciones que comprometen el bienestar futuro de las próximas generaciones:
“Quienes saquean los recursos de la tierra, libran guerras sangrientas o alimentan el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”.
La conmemoración concluyó con una oración dedicada a todas las víctimas del accidente nuclear y a quienes, a cuatro décadas del estallido, continúan sufriendo las secuelas sanitarias y ambientales derivadas de aquel evento. El Pontífice reiteró su llamado a la comunidad internacional para que la responsabilidad ética sea el eje rector en el uso de los recursos naturales y la energía.
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