
El mandatario cubano instó a la comunidad internacional a frenar lo que calificó como un posible «acto criminal», tras las declaraciones de Washington sobre tomar el control de la isla tras el conflicto en Irán.
En una respuesta contundente a las recientes declaraciones de la Casa Blanca, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció este sábado que las amenazas de agresión militar por parte de Estados Unidos han alcanzado un nivel «sin precedentes». El mandatario apeló a la vigilancia global y al propio pueblo estadounidense para evitar que se consume una acción bélica en el Caribe.
«La comunidad internacional ha de tomar nota y determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico», señaló Díaz-Canel a través de sus canales oficiales. Estas declaraciones surgen tras los comentarios del presidente Donald Trump, quien sugirió el viernes que el portaaviones USS Abraham Lincoln podría ser desviado hacia costas cubanas una vez finalizada la ofensiva en Irán.
Soberanía frente a la «revancha» de Florida
Para el gobierno cubano, la retórica de la administración Trump no responde a una estrategia de seguridad nacional legítima, sino a compromisos políticos internos. Díaz-Canel afirmó que estas amenazas buscan «satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente», en alusión directa a los sectores más radicales de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.
A pesar de la disparidad de fuerzas, el líder cubano lanzó una advertencia clara sobre la resistencia en la isla:
“Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía en cada palmo del territorio”.
Ofensiva económica y diplomática
La tensión militar se ve agravada por una asfixia económica que se intensificó este mismo viernes. Washington ha implementado una nueva orden ejecutiva que golpea los cimientos financieros de Cuba:
Sectores bloqueados: Energía, defensa, minería y servicios financieros.
Sanciones a terceros: Cualquier empresa o individuo que negocie con el gobierno de La Habana en estas áreas enfrentará el bloqueo total de sus activos en EE. UU.
A esto se suma la presión del secretario de Estado, Marco Rubio, quien recientemente acusó a la isla de albergar servicios de inteligencia enemigos a solo 90 millas de territorio estadounidense. Con un bloqueo petrolero vigente desde enero y la sugerencia explícita de un «cambio de régimen», la relación entre ambos países se encuentra en su punto de mayor fragilidad en décadas, transformando el Caribe en un potencial nuevo foco de conflicto internacional.
Diariorepublica.com






