
La expresidenta chilena defiende su candidatura a la Secretaría General de la ONU destacando su experiencia y la necesidad de liderazgo femenino.
Un hito histórico para las Naciones Unidas
La expresidenta de Chile y candidata a la Secretaría General de la ONU, Michelle Bachelet, manifestó este martes su firme esperanza de que la comunidad internacional esté finalmente preparada para que una mujer ocupe, por primera vez en la historia, el máximo cargo de la organización. Tras décadas de liderazgo exclusivamente masculino, la exmandataria planteó la necesidad de romper el techo de cristal en el organismo más importante del mundo para reflejar la realidad actual.
Desde su fundación al término de la Segunda Guerra Mundial, todos los secretarios generales han sido hombres. A pesar de que en los últimos ciclos de selección diversos países han promovido activamente la opción femenina, la estructura jerárquica de la ONU ha mantenido una tradición que muchos consideran obsoleta. Bachelet busca capitalizar este sentimiento de cambio global para consolidar su posición en una contienda que se prevé histórica por la calidad de sus aspirantes.
Audiencias clave ante la comunidad internacional
“Si soy cortés, diría que antes el mundo no estaba preparado. ¿lo está ahora? eso espero”, declaró Bachelet al finalizar su audiencia de tres horas ante los Estados miembros. Durante este encuentro, la candidata respondió a preguntas exhaustivas sobre su visión geopolítica y su capacidad de gestión. La exmandataria destacó que la elección de una mujer sería una señal muy positiva que generaría esperanza a nivel global, especialmente en temas de equidad, derechos humanos y justicia social.
La contienda por suceder a António Guterres presenta un escenario competitivo. Además de Bachelet, la lista de aspirantes incluye figuras de alto perfil como el argentino Rafael Grossi, actual director del organismo internacional de energía atómica; la costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo; y el senegalés Macky Sall. Todos ellos deberán presentar sus propuestas detalladas en audiencias programadas para esta misma semana en Nueva York.
Reformas internas y la voz de la moral
Bachelet subrayó la urgencia de restaurar la confianza en la ONU. Según su planteamiento, es imperativo impulsar la continuidad de las reformas internas en un momento en que la organización enfrenta graves dificultades tanto políticas como financieras que amenazan su operatividad. La candidata enfatizó la importancia de un secretario general presente en el terreno, que actúe como la voz de la moral y tenga la valentía de expresar sus convicciones, incluso frente a los Estados más poderosos del planeta.
Al ser consultada sobre la parálisis que frecuentemente afecta al consejo de seguridad, reconoció que no existe una solución sencilla ni inmediata. “No tengo una poción mágica para que los Estados miembros, y en particular los cinco permanentes, se vuelvan amigos”, comentó con humor ante los medios, evidenciando su estilo diplomático pero directo, capaz de abordar temas complejos con naturalidad.
Experiencia acumulada y visión de futuro
Al cierre de su intervención, cuestionada sobre su perfil frente a la competencia, la exdirectora de ONU Mujeres resaltó su amplia trayectoria en cargos de alta responsabilidad internacional. Con una nota de ironía sobre su edad y madurez política, concluyó afirmando: “siempre digo que tengo una juventud acumulativa”. Con esta mezcla de experiencia y carisma, Bachelet espera convencer a las potencias de que el tiempo de las mujeres en la ONU ha llegado para quedarse.
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