
La decisión, anunciada en las Reuniones de Primavera en Washington, ocurre luego de que el país aceptara nuevas condiciones económicas y lograra el respaldo de la mayoría de los miembros de ambos organismos.
En un giro histórico para la arquitectura financiera de la región, el Grupo del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciaron este jueves la reanudación formal de sus relaciones con Venezuela. El acuerdo pone fin a una suspensión que se mantenía vigente desde marzo de 2019, abriendo la puerta a una nueva etapa de financiamiento y asistencia técnica para el país.
El respaldo de la comunidad financiera
El anuncio se oficializó durante las Reuniones de Primavera que se celebran en la capital estadounidense. Según el comunicado del FMI, la medida fue adoptada tras una votación que reflejó el consenso de la mayoría de los países miembros, quienes poseen la mayor cuota de poder dentro del organismo.
Por su parte, el Banco Mundial ratificó la decisión siguiendo los pasos del Fondo, recordando que la nación caribeña es miembro de la institución desde 1946 y posee una larga trayectoria crediticia que se remonta a 1961.
Contexto de la normalización
Este acercamiento responde a la reciente recomposición del panorama político en Venezuela. Tras la detención de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como «presidenta encargada», el Ejecutivo ha adoptado una postura de apertura hacia las condiciones económicas y petroleras planteadas por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
Como parte de este proceso, Venezuela ha implementado reformas legales clave para incentivar la inversión extranjera en áreas estratégicas como el sector petrolero y minero, lo que ha facilitado la confianza de los entes multilaterales.
Relación histórica de altibajos
El Banco Mundial destacó la evolución de los vínculos con Caracas:
Década de los 70: El auge petrolero permitió a Venezuela saldar deudas e incluso actuar como prestamista para apoyar a otras naciones.
Década de los 80: El colapso de los precios del crudo obligó al país a retomar los préstamos en 1989.
Siglo XXI: El último crédito formal fue otorgado en 2005, previo a la crisis política de 2019 que paralizó las relaciones hasta la fecha.
La reanudación de estos nexos representa un paso crítico para la estabilización de la economía venezolana y su reintegración en los mercados globales de capital.
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