
Sumario:
El clero estadounidense de alto rango solicita un cambio urgente en la diplomacia exterior, priorizando la paz y el respeto a la soberanía frente a las tensiones territoriales y económicas.
En un comunicado conjunto que ha generado un fuerte impacto en los círculos diplomáticos de Washington, un grupo representativo de cardenales de Estados Unidos ha expresado su profunda preocupación por las recientes líneas de acción establecidas por la administración de Donald Trump. Los clérigos, actuando como voces de conciencia moral, han señalado que las estrategias actuales hacia Venezuela y las pretensiones sobre Groenlandia se alejan de los valores fundamentales de la fe y el derecho internacional.
Un llamado a la paz en territorio venezolano
Los cardenales centraron una parte significativa de su misiva en la situación crítica que atraviesa Venezuela. Según los prelados, la política de sanciones económicas y la retórica de confrontación no han logrado aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano, sino que, por el contrario, han agudizado la crisis humanitaria en la región. Los líderes religiosos instaron al presidente estadounidense a dejar de lado la narrativa de guerra y a buscar canales de diálogo que no comprometan la estabilidad de los más vulnerables.
Para el clero, el derecho a la vida debe ser la brújula que guíe cualquier intervención o postura diplomática. Argumentan que la presión externa debe enfocarse en la asistencia humanitaria y en el fomento de elecciones libres, evitando cualquier asomo de intervención militar o medidas que asfixien la economía doméstica del país sudamericano.
La controversia sobre la soberanía de Groenlandia
El documento también aborda de manera crítica el interés manifestado por el gobierno de Donald Trump respecto a la compra de Groenlandia. Los cardenales calificaron esta postura como una visión «mercantilista» de la geopolítica que ignora la dignidad de los pueblos y la integridad territorial de otras naciones. Al tratar a un territorio habitado y autónomo como un activo comercial, se vulnera el respeto a la autodeterminación y se generan tensiones innecesarias con aliados históricos en Europa.
Este enfoque, según los firmantes, refleja una desconexión con los desafíos globales actuales, como el cambio climático, que afecta especialmente a las regiones árticas. En lugar de buscar la adquisición de tierras, los obispos sugieren que el liderazgo de Estados Unidos debería centrarse en la custodia de la creación y en la protección de los ecosistemas del norte.
Hacia una diplomacia basada en la ética
Finalmente, la nota de prensa subraya la necesidad de que la Casa Blanca reevalúe sus prioridades globales. Los cardenales recordaron que el poder de una nación no se mide por su capacidad de coacción, sino por su compromiso con la justicia y la vida. El llamado es claro: promover una política exterior que respete la soberanía de las naciones y que trabaje incansablemente por la reconciliación global.
Este pronunciamiento marca un hito en la relación entre la jerarquía eclesiástica y el poder ejecutivo, enviando un mensaje directo sobre la importancia de la ética en la administración de los asuntos internacionales.
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