
El mandatario estadounidense rechaza las acusaciones sobre la autoría del bombardeo que terminó con la vida de casi 180 niñas.
Declaraciones de Trump en el avión presidencial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una fuerte reacción internacional tras sus recientes declaraciones sobre el trágico bombardeo de una escuela de niñas en el sur de Irán. Durante un encuentro con los medios de comunicación a bordo del Air Force One, el mandatario fue consultado sobre las investigaciones que sugieren una posible responsabilidad de las fuerzas que operan en la región bajo su mando.
«Basado en lo que he visto, eso lo hizo Irán», declaró Trump con firmeza ante los periodistas. Con estas palabras, el líder republicano desvinculó totalmente a su administración del incidente, a pesar de que diversas investigaciones periodísticas internacionales, apoyadas en el análisis minucioso de imágenes satelitales, apuntan a que el proyectil podría haber sido lanzado por fuerzas aliadas o estadounidenses durante la ofensiva aérea.
Contradicciones y versiones sobre la tragedia escolar
El suceso, que tuvo lugar en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh de la provincia de Hormozgan, ha dejado un saldo devastador de casi 180 fallecidos, la mayoría de ellos menores de edad que se encontraban en horario de clase. Mientras la Media Luna Roja y organismos internacionales como Unicef califican el hecho como una masacre sin precedentes, la administración Trump mantiene una narrativa de defensa estratégica.
Acompañando al presidente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, intentó matizar las afirmaciones presidenciales indicando que el Pentágono todavía se encuentra en una fase de investigación activa. Sin embargo, Trump interrumpió estos matices para insistir en que el ejército iraní es «impreciso con sus municiones» y que el evento fue producto de un error de cálculo de las propias defensas locales, calificando la tecnología persa de deficiente y carente de precisión.
Tensión militar y contexto de la operación actual
Este cruce de acusaciones ocurre en el marco de una escalada militar significativa. Trump ha defendido el uso de la fuerza como una herramienta necesaria para neutralizar lo que denomina el «comportamiento dañino» de Teherán. El mandatario ha reiterado en sus plataformas digitales que la presión sobre el país persa no disminuirá y que se están considerando nuevos objetivos estratégicos para forzar un colapso del sistema actual.
Por otro lado, el gobierno iraní ha denunciado el ataque como un acto de barbarie, señalando directamente a la coalición liderada por Washington e Israel. Mientras tanto, grupos defensores de los derechos humanos y expertos de la ONU han solicitado una investigación independiente para determinar si el bombardeo constituye un crimen de guerra. Trump, lejos de mostrar cautela, ha enfatizado que su objetivo principal es la eliminación de las estructuras de poder enemigas, asegurando que su país no aceptará culpas por lo que él considera errores del adversario.
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