
El canciller Francisco Pérez Mackenna impulsa la normalización de trámites para beneficiar a miles de migrantes y agilizar los procesos de expulsión pendientes.
El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, ha manifestado que la prioridad inmediata de la administración actual es el restablecimiento de las relaciones consulares con Venezuela. Esta medida busca dar respuesta a la precariedad administrativa que afecta a una vasta población en ambos países. Según el secretario de Estado, es imperativo reconstruir canales oficiales de comunicación para gestionar las necesidades documentales y migratorias de los ciudadanos que hoy se encuentran en un vacío institucional.
Un puente necesario para la comunidad venezolana y chilena
Durante el desarrollo de su agenda oficial en la ciudad de Nueva Delhi, el ministro detalló que el gobierno del presidente José Antonio Kast Rist tiene como objetivo principal retomar el contacto técnico con Caracas. La meta es atender la situación de los más de 700.000 venezolanos que residen en suelo chileno, así como velar por el bienestar de los 25.000 chilenos que aún permanecen en territorio venezolano.
La ruptura diplomática, originada tras los eventos electorales en Venezuela durante el año 2024, derivó en el retiro total del personal diplomático y el cierre de las oficinas de atención. Esta ausencia de vínculos ha dejado a miles de personas en un limbo documental, imposibilitadas de renovar pasaportes, legalizar títulos académicos o tramitar documentos de identidad esenciales para la vida civil y laboral.
Avances en el marco de la integración regional
Pérez Mackenna reveló que ya se han producido los primeros acercamientos con su homólogo venezolano, Yván Gil. Estos encuentros han tenido lugar en el espacio de diálogo que ofrece la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). El propósito de estas conversaciones directas es normalizar la transferencia de información y reactivar, de manera paulatina pero constante, los servicios esenciales que prestan las delegaciones consulares.
El canciller subrayó que la falta de cooperación institucional no solo representa un obstáculo para los derechos de los civiles, sino que constituye un desafío crítico para la seguridad nacional. En la actualidad, Chile enfrenta la complejidad de ejecutar más de 75.000 órdenes de expulsión pendientes, de las cuales casi la mitad corresponden a ciudadanos venezolanos. Sin un consulado operativo que identifique a los sujetos y valide los salvoconductos, estos procesos administrativos se vuelven prácticamente inviables.
Desafíos operativos y logísticos en el transporte aéreo
Otro factor determinante en esta crisis es la interrupción de la conexión aérea directa entre Santiago y Caracas. Esta desconexión ha neutralizado la capacidad operativa de las autoridades migratorias chilenas para gestionar los retornos de inmigrantes en situación irregular. La logística necesaria para los vuelos de repatriación requiere de una coordinación técnica de alto nivel que solo puede alcanzarse mediante la reapertura de las oficinas consulares.
Para concluir, el ministro Pérez Mackenna enfatizó que la operatividad de los consulados debe ser tratada como una necesidad técnica urgente. A su juicio, este requerimiento debe trascender las profundas diferencias políticas entre ambos gobiernos, priorizando siempre la garantía de los derechos fundamentales de las comunidades migrantes y la seguridad de las fronteras.
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