
El gigante asiático rechaza las acusaciones de Marco Rubio y denuncia una estrategia de hegemonismo sobre la vía interoceánica panameña.
El origen de la disputa diplomática
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China emitió este viernes 3 de abril una contundente respuesta a las recientes declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La tensión escaló tras las acusaciones de Washington, que señalaban a Beijing de detener arbitrariamente buques con bandera panameña en puertos chinos. Para la administración de Xi Jinping, estos señalamientos carecen de cualquier base fáctica y responden a una agenda política diseñada para desestabilizar la soberanía de la región.
Mao Ning, portavoz de la cancillería china, fue la encargada de fijar la postura oficial durante una conferencia de prensa en Beijing. La funcionaria afirmó que las alegaciones de Rubio confunden deliberadamente lo correcto con lo incorrecto. Según la diplomática, el enfoque persistente de la Casa Blanca no es proteger el comercio global, sino justificar una intervención directa en la administración del canal de Panamá, una infraestructura vital que hoy enfrenta retos adicionales por el conflicto bélico en Irán.
Críticas a la política exterior estadounidense
La confrontación ocurre en un contexto de máxima presión geopolítica. Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, la retórica sobre el control del canal de Panamá ha ganado fuerza en los pasillos de poder en Washington. China sostiene que estas amenazas representan una vuelta al hegemonismo y al uso de la coerción económica para infringir los derechos de naciones soberanas. Ning enfatizó que su país se opone firmemente a cualquier forma de intimidación que busque alterar el equilibrio internacional.
La portavoz planteó una interrogante directa sobre quién es el verdadero responsable de socavar la neutralidad de la vía interoceánica. En su discurso, sugirió que son los actos unilaterales de Estados Unidos los que ponen en riesgo la estabilidad de las cadenas de suministro globales. Aunque no detalló episodios específicos de coerción reciente, el mensaje fue interpretado como una alusión directa a la doctrina de seguridad nacional que el equipo de Trump ha intentado reactivar en el hemisferio occidental.
El conflicto por la gestión portuaria
El canal de Panamá se ha convertido en el tablero principal de la competencia económica entre ambas potencias en América latina. Un punto crítico de este enfrentamiento es la gestión de infraestructuras clave en las costas del Pacífico y el Caribe. Recientemente, la Corte Suprema de Panamá retiró el control de dos puertos estratégicos a la empresa Ck Hutchinson, con sede en Hong Kong, tras años de operación. Este movimiento fue visto por analistas como una victoria para la influencia de Washington en la zona.
Beijing no ha ocultado su malestar ante estas decisiones judiciales y administrativas en el país centroamericano. En declaraciones previas, el gobierno chino advirtió que Panamá podría enfrentar consecuencias políticas y económicas si cedía a las presiones externas para desplazar las inversiones asiáticas. La disputa actual reafirma que la lucha por el control de la logística mundial no solo se libra en los mercados, sino en la narrativa diplomática y el control de los activos físicos más importantes del planeta.
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