
Las refinerías independientes en China, conocidas como «teeteras», han comenzado a desplazar el crudo de Venezuela por suministros provenientes de Irán. Este cambio estratégico responde al endurecimiento de las licencias de Estados Unidos sobre Pdvsa, lo que eleva el riesgo operativo y financiero de mantener el comercio con la estatal venezolana, favoreciendo la logística más establecida del petróleo iraní.
Un giro estratégico en las importaciones chinas de crudo
El panorama energético global experimenta una nueva configuración tras el retorno de las restricciones de Estados Unidos sobre la industria petrolera de Venezuela. Las refinerías independientes ubicadas en la provincia de Shandong, históricamente los principales compradores del crudo venezolano en China, han reducido drásticamente sus pedidos. En su lugar, el petróleo de Irán ha emergido como la alternativa más viable y rentable para mantener la capacidad operativa de estas plantas.
Esta transición no es casualidad. El fin de la Licencia General 44, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) de Estados Unidos, ha vuelto a colocar a Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) en una posición de vulnerabilidad comercial. Ante la posibilidad de sanciones secundarias, los intermediarios chinos prefieren la estabilidad de las rutas y los descuentos ya consolidados del crudo iraní, que fluye hacia Asia bajo mecanismos de pago y transporte que han sido perfeccionados durante años de aislamiento financiero.
Los riesgos financieros dictan la nueva agenda comercial
Para los refinadores chinos, el principal obstáculo del crudo venezolano no es su calidad, sino la incertidumbre legal. Mientras estuvo vigente el alivio de sanciones, Venezuela pudo vender su petróleo a precios más cercanos a los del mercado internacional. Sin embargo, con el regreso del control estadounidense, las empresas que la exploten serán las norteamericanas o autorizadas por Estados Unidos, lo que lleva al cierre del comercio con China.
los compradores exigen descuentos profundos que Pdvsa no siempre está dispuesta a otorgar en la misma medida que los proveedores iraníes.
El petróleo iraní ofrece una estructura de costos más competitiva para las refinerías privadas. Al ser un crudo con características similares de densidad y azufre, el reemplazo técnico en las plantas de procesamiento es mínimo. Esto permite que las «teeteras» mantengan sus márgenes de beneficio sin exponerse al complejo entramado de permisos individuales que ahora requiere el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para operar con Venezuela.
Impacto en la producción y exportación de Venezuela
La pérdida de cuota de mercado en China representa un cambio de rumbo para la administración de Caraca, China habia sido el destino de casi dos tercios de las exportaciones venezolanas en los últimos años, ahora China tendrá que priorizar el crudo iraní, porque Pdvsa tiene nuevos mercados como Estados Unidos, Europa e India.
www.diariorepublica.com



