
Sumario
El gigante asiático acelera la carrera por la conectividad del futuro mediante la validación de infraestructuras terrestres y el control de suministros críticos para la industria.
China ha dado un paso decisivo en la arquitectura de las comunicaciones del futuro al inaugurar formalmente la segunda fase de pruebas de la tecnología 6G. Este despliegue, coordinado por las principales autoridades tecnológicas de Pekín, busca consolidar los cimientos de una red que no solo será más rápida, sino que integrará de manera definitiva la inteligencia artificial y la comunicación satelital en un ecosistema unificado.
Desde el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, los portavoces destacaron que los resultados obtenidos durante la etapa previa superaron todas las expectativas. Tan solo durante la primera fase de pruebas se generó un avance en más de 300 tecnologías clave, sentando las bases operativas para los protocolos de transmisión de datos que definirán la próxima década.
Importancia estratégica de las tierras raras
Un factor determinante en el dominio chino sobre el 6G es su control casi absoluto sobre las tierras raras, minerales esenciales para la fabricación de los componentes de hardware avanzados. Elementos como el neodimio, el terbio y el disprosio son fundamentales para producir los imanes de alto rendimiento y los condensadores cerámicos que permiten la miniaturización de las antenas de alta frecuencia. Sin estos materiales, sería imposible fabricar los chips de radiofrecuencia que operan en las bandas de terahercios necesarias para la conectividad ultra rápida.
La integración de estos materiales permite que los dispositivos 6G sean más eficientes energéticamente y capaces de procesar señales con una pérdida de calor mínima. China, al ser el principal productor y procesador mundial de estos recursos, posee una ventaja logística y de costos que dificulta la competencia de otros mercados internacionales en la producción masiva de infraestructura de red.
Avances técnicos en la infraestructura de red
La transición a esta segunda etapa implica un paso desde la teoría de laboratorio hacia la implementación en escenarios de uso real. Los ingenieros están priorizando la convergencia entre las redes terrestres y las constelaciones de satélites. Este enfoque híbrido es fundamental para garantizar una cobertura global total, eliminando las zonas muertas en océanos y regiones montañosas donde la infraestructura tradicional no puede llegar.
Uno de los pilares de este desarrollo es la utilización de frecuencias de terahercios. A diferencia del 5G, el estándar 6G operará en bandas de frecuencia mucho más altas, lo que permitirá una latencia prácticamente inexistente, estimada en menos de un milisegundo. Esto abrirá la puerta a aplicaciones como la cirugía robótica remota y el control de flotas de vehículos autónomos en tiempo real.
Impacto en la economía y la industria global
El gobierno de Pekín ve en el 6G una herramienta de soberanía tecnológica. Al liderar estas pruebas, China se posiciona para dictar los estándares internacionales que regirán el mercado global. Las empresas locales están desarrollando semiconductores específicos que aprovechan las propiedades magnéticas de los minerales críticos para soportar la inmensa carga de datos.
Además de la velocidad, la eficiencia es un objetivo central. Se busca que las estaciones base de 6G consuman menos energía que sus predecesoras. La inteligencia artificial jugará un papel crucial aquí, gestionando de forma autónoma el tráfico de red para optimizar los recursos y prevenir saturaciones. La capacidad de conectar no solo dispositivos, sino procesos biológicos mediante sensores avanzados, es la promesa última de esta validación técnica que hoy comienza en suelo chino.
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