
Sumario
El canciller Bruno Rodríguez cuestiona las trabas impuestas a empresas cubanas con licencia estadounidense, calificando las acciones de políticos locales como una contradicción al libre mercado.
El canciller denuncia obstáculos a las licencias comerciales
El ministro de relaciones exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha expresado una contundente denuncia contra sectores políticos de Estados Unidos, centrando su crítica en los funcionarios del estado de Florida. Según el diplomático, estos actores políticos están interviniendo activamente para impedir que las empresas cubanas establezcan y mantengan relaciones económico-comerciales en dicho territorio. Lo más relevante de esta denuncia es que estas trabas se están aplicando incluso contra entidades que ya cuentan con las licencias federales requeridas para operar y hacer negocios en suelo estadounidense.
Esta situación pone de manifiesto una desconexión entre la política federal y las acciones estatales en el sur del país. Rodríguez enfatizó que estas acciones no solo afectan a las instituciones de la isla, sino que también vulneran los derechos de los emprendedores que buscan vías legítimas de intercambio. La administración cubana ve en estas maniobras una extensión del cerco económico que ha definido la relación bilateral durante décadas, pero ahora con un enfoque más localizado y punitivo en regiones con alta influencia de sectores conservadores.
Contradicciones en el discurso de la libre empresa
El canciller cubano utilizó sus canales oficiales para señalar lo que considera una hipocresía en el discurso político estadounidense. Bruno Rodríguez argumentó que, mientras Washington proyecta una imagen internacional de defensor acérrimo de la libre empresa y de la soberanía de sus ciudadanos para invertir globalmente, en la práctica se permiten bloqueos internos. La denuncia sostiene que los políticos de Florida utilizan pretextos infundados para amenazar y limitar tanto a empresarios estadounidenses como a cubanos residentes en ese estado que intentan tender puentes comerciales.
Esta política de obstrucción, según el gobierno de La Habana, no solo daña la economía de la isla, sino que también limita el potencial de crecimiento de los propios sectores económicos de Florida. El canciller cuestionó la lógica detrás de estas restricciones, sugiriendo que responden más a intereses electorales y de confrontación ideológica que a una verdadera protección de los intereses nacionales o económicos de los contribuyentes norteamericanos.
Impacto de la guerra económica en el pueblo
Mediante un mensaje público, Rodríguez lanzó una serie de interrogantes que buscan exponer la naturaleza de las sanciones y bloqueos. El canciller cuestionó directamente quiénes son los verdaderos responsables de cerrar los vínculos entre ambas naciones y quiénes mantienen lo que él define como una «política retrógrada y criminal». Para el gobierno cubano, estas acciones forman parte de una guerra económica integral que tiene como objetivo final asfixiar los recursos del pueblo cubano, dificultando el acceso a suministros y divisas.
La insistencia en el término «guerra económica» subraya la gravedad con la que La Habana percibe estas limitaciones comerciales en Florida. Al impedir que las licencias vigentes se traduzcan en contratos reales y flujo de mercancías, se anula cualquier intento de normalización mínima de las relaciones comerciales. Cuba reitera que mientras persistan estas actitudes en centros de poder regional como Miami, la posibilidad de un diálogo constructivo y de beneficio mutuo seguirá siendo una meta distante bajo la presión de medidas que califican de anacrónicas.
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