
Sumario
En un giro diplomático inesperado, el mandatario estadounidense destaca la estabilidad en el flujo petrolero y respalda la gestión de la presidenta encargada tras la salida de Nicolás Maduro.
El panorama político internacional ha dado un vuelco significativo tras las declaraciones emitidas este jueves por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En un encuentro con los medios en la Casa Blanca, el mandatario norteamericano expresó su reconocimiento a la gestión que lidera Delcy Rodríguez en territorio venezolano. Según las palabras del jefe de Estado, la actual presidenta encargada ha logrado consolidar una estructura de mando eficiente en un periodo de transición marcado por la alta tensión geopolítica.
Un respaldo estratégico desde Washington
Al ser consultado por los periodistas sobre la permanencia de Rodríguez en el poder y el reconocimiento de su legitimidad por parte de la administración estadounidense, Trump fue contundente. El mandatario subrayó que Delcy Rodríguez ha demostrado hasta ahora un liderazgo muy fuerte, una afirmación que busca disipar las dudas sobre el apoyo de Washington al nuevo orden institucional en Caracas.
Este respaldo ocurre en un contexto complejo, luego de que Nicolás Maduro fuera removido del ejercicio del poder durante una operación ejecutada por fuerzas relacionadas con Washington. Desde entonces, la figura de Rodríguez ha emergido como el eje central de la administración transitoria, buscando el reconocimiento de la comunidad internacional y, especialmente, de sus socios comerciales estratégicos en el norte.
El flujo energético como prioridad binacional
Más allá de las afinidades políticas, el interés de Estados Unidos parece estar anclado en la seguridad energética y la estabilidad del mercado de hidrocarburos. El presidente Trump no dudó en vincular la solidez del liderazgo de Rodríguez con la normalización de las exportaciones de crudo hacia las refinerías estadounidenses.
Millones de barriles de petróleo están entrando a Estados Unidos ahora mismo, expresó con satisfacción el mandatario. Esta declaración confirma que, a pesar de las intervenciones previas y el clima de inestabilidad que caracterizó el secuestro de Maduro, la industria petrolera venezolana ha retomado un ritmo de operación que favorece los intereses de consumo de la economía norteamericana. Para la Casa Blanca, la garantía de suministro es un indicador clave de que la gestión de Rodríguez mantiene el control operativo del país.
Perspectivas sobre la transición venezolana
La comunidad internacional observa con cautela estos movimientos. El reconocimiento de un liderazgo fuerte por parte de Donald Trump sugiere que no hay planes inmediatos para promover un nuevo cambio de mando, siempre que se mantengan los acuerdos de suministro y la paz interna. La presidenta encargada, por su parte, ha mantenido una línea de comunicación directa con las autoridades de seguridad de Washington para coordinar la logística en el Caribe.
Este nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países marca un distanciamiento definitivo de las políticas de sanciones previas, apostando ahora por una colaboración pragmática basada en el recurso energético. El futuro de Venezuela, bajo la mirada de Trump, parece depender de la capacidad de Delcy Rodríguez para sostener el orden que hasta ahora ha sido elogiado por el Salón Oval.
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