
El documento de 14 puntos establece un cese inmediato de las operaciones militares, la reapertura de la ruta petrolera clave y un plazo de 60 días para negociar el levantamiento total de las sanciones y el futuro del programa nuclear de Teherán.
El gobierno de los Estados Unidos hizo público este miércoles 17 de junio el contenido íntegro del memorando de entendimiento alcanzado con la República Islámica de Irán, un pacto estratégico de 14 párrafos que traza la hoja de ruta para detener el conflicto bélico actual y normalizar el tránsito marítimo en el neurálgico estrecho de Ormuz.
A través de una conferencia telefónica con corresponsales internacionales, un alto funcionario de la Administración de Donald Trump desglosó el articulado del acuerdo. Aunque los lineamientos generales del pacto se anunciaron el pasado domingo 14, los detalles de su alcance se mantuvieron en reserva hasta hoy, de cara a la firma oficial que tendrá lugar el próximo viernes 19 de junio en Suiza.
Cese al fuego inmediato y apertura de rutas comerciales
El núcleo del acuerdo estipula la «terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes», una medida de gran impacto regional que incluye detener de forma definitiva la ofensiva israelí en el Líbano.
A partir de la firma, se activa un cronograma de compromisos recíprocos de alto nivel:
Tránsito marítimo libre: Irán se compromete a garantizar de forma inmediata la libre navegación y la seguridad en el estrecho de Ormuz, el corredor de crudo más importante del planeta.
Fin del bloqueo naval: En un lapso no mayor a 30 días, Estados Unidos levantará el bloqueo marítimo impuesto a las embarcaciones que operan desde y hacia puertos iraníes.
Comercio de hidrocarburos: Washington procederá de inmediato a emitir las licencias necesarias para reanudar la comercialización del petróleo de la nación persa.
El futuro nuclear y el fin de las sanciones
Ambas potencias se han otorgado un plazo perentorio de 60 días (prorrogable si las dos partes lo acuerdan) para redactar un tratado de paz definitivo. Durante este periodo de transición, Irán conservará activo su programa nuclear sin modificaciones y la Casa Blanca se compromete a no dictar nuevas medidas coercitivas ni movilizar más contingentes militares a Medio Oriente.
A cambio de que Washington gestione el «levantamiento de todo tipo de sanciones» —incluyendo la anulación de las resoluciones restrictivas del Consejo de Seguridad de la ONU— y diseñe un mecanismo para desbloquear los activos financieros congelados de la República Islámica, Teherán ha ratificado formalmente su compromiso de no desarrollar ni adquirir armamento atómico. Asimismo, aceptará coordinar con EE. UU. un plan supervisado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para destruir sus reservas de uranio altamente enriquecido.
Finalmente, el memorando contempla una ambiciosa dimensión económica postguerra: Estados Unidos estructurará, en conjunto con sus aliados de la región, un fondo de 300.000 millones de dólares destinado a la reconstrucción de la infraestructura iraní, facilitando los flujos comerciales mediante una flexibilización progresiva de penalizaciones financieras.
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