
El despliegue naval estadounidense al norte de Matanzas ocurre en medio de un bloqueo energético total y tras el éxito de la operación que capturó al alto mando venezolano.
La presencia militar de los Estados Unidos en el Mar Caribe ha alcanzado un nuevo nivel de proximidad estratégica. Desde este miércoles, el portaaviones USS George H.W. Bush (CVN 77) fue detectado en aguas cercanas a la costa norte de Cuba, posicionándose específicamente frente a la terminal petrolera de Matanzas, un punto neurálgico para la recepción de crudo en la isla.
De acuerdo con datos de monitoreo naval de la plataforma MarineTraffic, el buque de guerra se encuentra apostado en una zona que históricamente ha servido como puerta de entrada para los cargamentos de combustible provenientes de Venezuela, los cuales se encuentran actualmente interrumpidos.
Continuidad de la «Operación Resolución Absoluta»
Este despliegue se produce en la estela de la “Operación Resolución Absoluta”, la acción militar ordenada por el presidente Donald Trump que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero.
Mientras el USS George H.W. Bush ejerce presencia frente a Cuba, el portaaviones más avanzado de la flota, el USS Gerald R. Ford (CVN-78), permanece desplegado en una ubicación no revelada del Caribe, manteniendo operaciones activas contra los carteles del narcotráfico y supervisando la estabilidad de la región.
Presión máxima sobre La Habana
La caída del aliado estratégico en Caracas ha dejado a la administración de Miguel Díaz-Canel en una situación de vulnerabilidad extrema. El impacto de la movilización naval estadounidense se resume en tres puntos clave:
Asfixia energética: El bloqueo total de los tanqueros venezolanos ha cortado el suministro vital para la infraestructura cubana.
Mensaje disuasorio: Aunque Washington no ha emitido cargos formales de narcoterrorismo contra la cúpula cubana (como ocurrió con el caso venezolano), la ubicación del CVN 77 se interpreta como una advertencia directa.
Control del espacio marítimo: La presencia de estos activos garantiza un monitoreo constante de cualquier intento de movimiento irregular o huida de figuras clave.
La proximidad de la flota estadounidense subraya una nueva fase en la política exterior de la Casa Blanca, que busca reconfigurar el equilibrio de poder en el Caribe tras los sucesos ocurridos en Venezuela a principios de este año.
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