
La justicia estadounidense procesa penalmente al marino Avtandil Kalandadze por violar las sanciones económicas impuestas contra el gobierno venezolano.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha dado un paso significativo en la ejecución de su política de sanciones internacionales al presentar cargos formales contra Avtandil Kalandadze, ciudadano de Georgia y capitán del buque petrolero que intentó transportar crudo hacia territorio venezolano. Según informes recientes revelados por el diario New York Times, la acusación se fundamenta en la presunta violación de las leyes federales que prohíben el comercio con entidades sancionadas por la administración norteamericana.
Este proceso judicial, que se mantenía bajo reserva hasta hace poco, marca un precedente en la persecución individual de los operadores logísticos que facilitan el movimiento de hidrocarburos para el ejecutivo de Venezuela. La fiscalía sostiene que el capitán Kalandadze actuó con pleno conocimiento de las restricciones vigentes, participando en una red de suministro que buscaba evadir los controles marítimos internacionales.
Detalles de la acusación federal
La acusación formal, fechada el 12 de febrero, imputa al capitán dos delitos federales graves. El primero de ellos se relaciona con la conspiración para exportar servicios financieros y bienes desde los Estados Unidos hacia un destino prohibido, mientras que el segundo cargo se centra en el contrabando de mercancías. Estos delitos no solo acarrean penas de prisión considerables, sino que también envían un mensaje contundente a la industria naviera global sobre los riesgos de operar en rutas vigiladas.
De acuerdo con los documentos presentados en el tribunal, el capitán habría utilizado tácticas de navegación engañosas, como la desactivación de los sistemas de identificación automática del buque, conocidos como AIS. Esta práctica es común en el denominado mercado negro del petróleo para evitar que los satélites y las autoridades costeras rastreen el origen y el destino de la carga.
El impacto en las relaciones internacionales
El caso de Avtandil Kalandadze se enmarca en un contexto de máxima tensión diplomática. Estados Unidos ha endurecido su postura contra cualquier actor, ya sea una empresa o un individuo, que ayude al sector energético de Venezuela a mantenerse operativo. Para Washington, el control del flujo petrolero es la herramienta principal de presión política, y este juicio busca cerrar las brechas logísticas que aún permiten al país caribeño comercializar sus recursos.
Por su parte, la defensa del capitán aún no ha emitido una declaración oficial extensa, aunque se espera que el proceso legal se centre en la jurisdicción de los actos cometidos en aguas internacionales. La complejidad del derecho marítimo jugará un papel crucial en determinar si la justicia estadounidense tiene la autoridad para condenar a un nacional extranjero por acciones realizadas fuera de sus límites territoriales inmediatos.
Consecuencias para el sector naviero
Este evento ha generado una onda de preocupación entre los armadores y capitanes que operan en el Caribe y el Atlántico sur. La posibilidad de enfrentar cargos criminales personales, y no solo multas corporativas, cambia la evaluación de riesgos para cualquier tripulación. El New York Times destaca que esta es una de las primeras veces que el foco de la justicia recae de forma tan directa sobre el mando técnico de una embarcación en lugar de limitarse a los dueños de la carga.
A medida que el juicio avance en los tribunales federales, se espera que salgan a la luz más detalles sobre las empresas intermediarias que financiaron el viaje. Mientras tanto, el capitán permanece bajo custodia, a la espera de una resolución que podría definir el futuro del transporte de crudo en zonas de conflicto geopolítico.
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