
Delegaciones de alto nivel se reúnen en la sede de la OCDE para desbloquear tensiones comerciales y preparar la próxima visita presidencial.
Estados Unidos y China retoman este domingo y lunes sus consultas económicas y comerciales en un escenario neutral: la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París. Este encuentro, de carácter estratégico, busca acercar posturas en un momento de máxima complejidad geopolítica. Aunque la OCDE actúa como anfitriona cediendo sus instalaciones, el diálogo es estrictamente bilateral y contará con la presencia de los principales arquitectos de la política económica de ambas potencias.
Liderazgo de las delegaciones en la capital francesa
Las conversaciones estarán encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. Por parte de Pekín, la delegación está liderada por el viceprimer ministro chino He Lifeng. Este último es reconocido internacionalmente como el interlocutor clave de China en asuntos financieros y el hombre de confianza para gestionar la compleja relación económica con Washington. La presencia de estos perfiles subraya la importancia de los temas a tratar, que van más allá de lo protocolario.
Una agenda marcada por los minerales y la tecnología
El temario de esta ronda de negociaciones es extenso y ambicioso. Los delegados abordarán cuestiones críticas como la arquitectura de los aranceles vigentes y los controles a la exportación de tecnología avanzada. Sin embargo, uno de los puntos más urgentes será el comercio de minerales estratégicos, específicamente las tierras raras. China mantiene una posición dominante en el suministro global de estos componentes, esenciales para la industria tecnológica y de defensa estadounidense, lo que convierte este punto en una moneda de cambio vital para ambas partes.
Preparación de la visita de Donald Trump a Pekín
Este encuentro en París representa la sexta ronda del mecanismo de diálogo activado en 2025. Más allá de los tecnicismos comerciales, la reunión tiene un componente político de alto nivel: sentar las bases para la posible visita del presidente Donald Trump a China a finales de marzo. Aunque el gobierno chino no ha confirmado oficialmente el viaje, los diplomáticos trabajan a contrarreloj para definir una agenda que permita anunciar acuerdos tangibles durante la estancia del mandatario estadounidense en territorio asiático.
Desafíos jurídicos y un entorno global volátil
El contexto en el que se producen estas charlas es especialmente delicado. Recientemente, el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un fallo que limita el marco jurídico utilizado por la Casa Blanca para imponer ciertos aranceles a productos chinos, lo que obliga a Washington a recalibrar su estrategia legal. A esto se suma un panorama internacional inestable, con una fuerte volatilidad en los precios de la energía tras el estallido del conflicto contra Irán, lo que presiona a ambas naciones a buscar una estabilidad económica mínima que evite una recesión global.
Antecedentes del mecanismo de consulta bilateral
Desde que se estableciera este mecanismo en mayo de 2025 en Ginebra, las delegaciones han recorrido ciudades como Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur. La última reunión, celebrada en octubre del año pasado, dejó varios frentes abiertos que ahora se pretenden cerrar en París. Con la economía global pendiente de los resultados del lunes, el éxito de estas consultas determinará no solo la relación bilateral para el resto del año, sino también el flujo de suministros críticos para la industria mundial.
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