
La multitudinaria Procesión de las Velas marca el inicio de las celebraciones marianas en Portugal, en un año que registra un crecimiento histórico de peregrinos internacionales y devoción latinoamericana.
En una demostración de fe que iluminó por completo la explanada de Cova de Iría, el Santuario de Fátima congregó a unas 250.000 personas durante la noche de este martes 12 de mayo. La tradicional Procesión de las Velas, acto central de la víspera de la festividad de Nuestra Señora de Fátima, atrajo a peregrinos que, en muchos casos, recorrieron a pie largas distancias desde distintos puntos de Portugal para participar en el rito.
Conmemoración histórica y legado papal
La jornada de este miércoles 13 de mayo estará marcada por una carga simbólica especial. La eucaristía principal será presidida por el Patriarca de Lisboa, Rui Valério, y coincidirá con el 45º aniversario del atentado contra el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro. Como homenaje al pontífice polaco, la ceremonia se celebrará utilizando el cáliz que él mismo donó al santuario durante una de sus visitas.
Cifras en ascenso: El fenómeno global de Fátima
El rector del Santuario, Carlos Cabecinhas, presentó datos que confirman la vitalidad del centro religioso en 2026:
Afluencia masiva: Entre enero y mayo de este año, Fátima ha recibido a 1.112.762 fieles, superando las estadísticas del mismo periodo en 2025.
Perfil internacional: De los 1.314 grupos registrados este año, la gran mayoría (979) provienen del extranjero. Las delegaciones de España, Polonia, Estados Unidos, Italia y Corea del Sur lideran la asistencia.
El auge de Brasil: Las autoridades destacaron un incremento notable de visitantes brasileños, fenómeno impulsado por la creciente devoción en América Latina y el impacto de las transmisiones de las ceremonias vía internet.
Un santuario activo todo el año
Debido a la presencia constante de peregrinos, el Santuario ha decidido institucionalizar las procesiones nocturnas con velas durante todo el año, incluso en invierno. Esta medida busca satisfacer la demanda espiritual de los visitantes fuera de las fechas tradicionales, suspendiéndose únicamente cuando las condiciones meteorológicas son extremas.
La conmemoración actual recuerda las apariciones de 1917, manteniendo vivo un legado que hoy, más que nunca, se proyecta como un fenómeno de fe global y digital.
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