
El Gobierno guyanés califica como una provocación el gesto de la vicepresidenta Delcy Rodríguez al portar un broche con el territorio en disputa.
La tensión diplomática entre Guyana y Venezuela ha sumado un nuevo capítulo de fricción tras la reciente aparición pública de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. El Gobierno de Georgetown ha emitido una protesta formal criticando el uso de un accesorio personal, específicamente un broche con la silueta del mapa de Venezuela que incluye el territorio del Esequibo, una zona de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados que ambos países reclaman como propia.
Un gesto simbólico que profundiza la crisis bilateral
Para las autoridades de Guyana, este acto no es un simple detalle estético, sino una declaración política que socava la soberanía nacional de su país. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Guyana señaló que este tipo de acciones contravienen el espíritu de diálogo que se ha intentado mantener en foros internacionales. La región en disputa, rica en petróleo, oro y biodiversidad, representa casi dos tercios del territorio que actualmente administra Guyana, lo que convierte cualquier alusión cartográfica en un asunto de seguridad nacional.
Desde la perspectiva de Caracas, el uso del mapa completo responde a la narrativa histórica de que el Esequibo fue arrebatado mediante el Laudo Arbitral de París en 1899, el cual consideran nulo e írrito. Sin embargo, para Georgetown, este gesto simboliza una postura expansionista que ignora la administración de facto que han ejercido por más de un siglo.
La postura de la comunidad internacional y el Caricom
El conflicto no solo afecta a las dos naciones involucradas, sino que resuena con fuerza en toda la región del Caribe. Caricom, una agrupación caribeña de 15 miembros de la que son parte también Barbados y Granada, ha mantenido una posición firme y sistemática en respaldo a Guyana. Los países miembros han reiterado que el respeto a las fronteras actuales es fundamental para la estabilidad de la zona, calificando la postura de Guyana como la única alineada con el derecho internacional vigente.
Este respaldo regional es vital para Guyana, ya que le otorga un escudo diplomático frente a la influencia geopolítica de Venezuela. La solidaridad de los vecinos caribeños refuerza la tesis de que cualquier modificación de los límites territoriales debe pasar por canales estrictamente legales y no por demostraciones de fuerza o gestos simbólicos en actos oficiales.
El papel de la justicia internacional en la disputa
Si bien Guyana sostiene que el proceso judicial es la única vía legítima para resolver la controversia, Venezuela ha cuestionado históricamente la autoridad de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). A pesar de esta reticencia, el Gobierno venezolano ha participado de forma limitada presentando algunos alegatos por escrito, aunque mantiene su preferencia por el Acuerdo de Ginebra de 1966 como el único marco válido para una solución negociada y satisfactoria para ambas partes.
La CIJ continúa evaluando los méritos del caso, mientras las empresas petroleras internacionales siguen operando en las aguas del Esequibo bajo concesiones otorgadas por Guyana, un factor que aumenta la urgencia de una resolución definitiva para evitar una escalada mayor en el Atlántico Sur.
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