
El Ministerio de Transporte indonesio autorizó la reactivación de las operaciones aéreas en la capital y zonas de la isla de Java este martes, manteniendo restricciones temporales en dos terminales de Sumatra debido a la persistencia de ceniza volcánica en el espacio aéreo.
Las autoridades aeronáuticas y de transporte de Indonesia anunciaron este martes 8 de septiembre la reapertura formal de cinco de los siete aeropuertos que permanecían cerrados desde el fin de semana a raíz de la violenta erupción del volcán Anak Krakatoa.
El ministro de Transporte, Dudy Purwagandhi, informó en horas de la madrugada sobre el restablecimiento de las operaciones en las terminales aéreas, destacando la puesta en marcha del Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, principal eje de conexión en Yakarta y uno de los centros logísticos más importantes del Sudeste Asiático.
Reactivación regional y zonas bajo supervisión
El plan de normalización del tráfico aéreo incluyó también la habilitación de vuelos nacionales e internacionales en las provincias de Banten y en la ciudad de Bandung, situadas en la densamente poblada isla de Java. Sin embargo, el gobierno precisó que los aeropuertos Radin Inten II y Muhammad Taufiq Kiemas, ubicados en la vecina isla de Sumatra, continuarán inoperativos de manera preventiva.
«Se requiere que los pilotos y las tripulaciones de vuelo estén al tanto de las áreas del espacio aéreo (…) donde el tránsito está restringido o prohibido por las autoridades correspondientes debido a la dispersión detectada de ceniza volcánica», advirtió el despacho ministerial a través de un comunicado oficial.
Impacto y contexto geológico
Las interrupciones en la conectividad aérea, desatadas tras la erupción registrada el pasado viernes 4 de septiembre en el estrecho de Sonda —ubicado entre Java y Sumatra—, han afectado a un estimado de 341.000 pasajeros durante el fin de semana.
La columna eruptiva del coloso, cuyo nombre significa «hijo del Krakatoa» y cuya actividad pasada en 2018 generó un devastador tsunami, superó los 15 kilómetros de altitud, rebasando los niveles habituales de crucero de la aviación comercial (entre 9 y 12 kilómetros). Aunque este martes el volcán experimentó una reducción en su intensidad, las autoridades mantienen el monitoreo constante en el archipiélago, el cual forma parte del activo Anillo de Fuego del Pacífico.
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