
Irán a Trump: La injerencia desestabilizará región y destruirá intereses de EE. UU.
Teherán, Irán – La tensión entre Irán y Estados Unidos se ha intensificado luego de que Alí Larijani, asesor principal del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, emitiera una severa advertencia contra cualquier intento de injerencia estadounidense en las recientes protestas que sacuden al país persa. Las manifestaciones, desencadenadas por la grave crisis económica y la devaluación de la moneda nacional, han sido objeto de la atención y el apoyo del expresidente de EE. UU., Donald Trump.
En un mensaje contundente publicado en su cuenta de X, Larijani, quien también es secretario del Consejo Supremo de Seguridad iraní, dejó clara la posición de Teherán: «Distinguimos la postura de los comerciantes que protestan de actores disruptivos, y [Donald] Trump debería saber que la injerencia estadounidense en este asunto interno desestabilizaría a toda la región y destruiría los intereses de Estados Unidos».
Advertencia directa y señalamientos
La declaración de Larijani surge como respuesta directa a una publicación de Trump en su red social Truth Social de este viernes, donde el expresidente norteamericano expresó su disposición a intervenir. Específicamente, Trump escribió: «Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar».
El alto cargo iraní sugirió que el apoyo de Trump, sumado a recientes posiciones de funcionarios israelíes, «deja claro lo que ha estado sucediendo tras bambalinas», insinuando una coordinación entre Washington y Tel Aviv para exacerbar los disturbios.
Larijani fue más allá al alertar sobre las posibles consecuencias militares: «El pueblo estadounidense debería saber que Trump inició esta aventura. Deberían ser conscientes de la seguridad de sus soldados», en lo que se interpreta como una amenaza velada a la amplia presencia militar de Estados Unidos en la región de Oriente Medio.
El origen de las protestas y la respuesta interna
Las protestas, que han dejado un saldo de al menos siete muertos y un centenar de detenidos según informes de ONG, se han extendido por varias ciudades, incluyendo Mashhad, Shiraz y Zahedán. Aunque comenzaron como cierres de comercios y manifestaciones por el alto costo de la vida, la inflación (que supera el 42% anual) y la devaluación del rial (presionado por las sanciones de EE. UU. y la ONU), las consignas rápidamente han adquirido un tono político y antigubernamental.
En contraste con el tono combativo de Larijani, el Gobierno del presidente de la República Islámica, Masoud Pezeshkian, ha mostrado una postura de apertura. Pezeshkian ha expresado su voluntad de negociar con los manifestantes, llegando incluso a pedir a sus ministros que no culpen a Estados Unidos por la situación económica, sino que se centren en la gestión adecuada de los recursos internos.
Sin embargo, la policía ha respondido con violencia a las movilizaciones en distintas zonas, utilizando gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, lo que aumenta la preocupación internacional y alimenta el intercambio de amenazas entre Washington y Teherán.
www.diariorepublica.com



