
La Guardia Revolucionaria desmiente las declaraciones de Donald Trump sobre el fin de las capacidades militares iraníes y amenaza con bloquear totalmente el flujo petrolero en el estrecho de Ormuz.
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió este martes un contundente comunicado en respuesta a las recientes afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump. El cuerpo militar de élite aseguró que su capacidad balística es considerablemente superior a la registrada al inicio de las hostilidades y manifestó su disposición absoluta para expandir el teatro de operaciones si los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Teherán persisten.
Desmentido a las declaraciones de la Casa Blanca
La cúpula militar iraní utilizó la agencia Fars para contradecir al mandatario estadounidense, quien recientemente proclamó que la guerra estaba prácticamente terminada debido a la supuesta aniquilación de la armada y la fuerza aérea de la República Islámica. Según el comunicado oficial, estas afirmaciones de Donald Trump son un intento de escapar de la presión política y mitigar la desesperación de las tropas estadounidenses desplegadas en la región.
El cuerpo de élite enfatizó que el mando sobre el desarrollo de los acontecimientos no pertenece a Washington. «Somos nosotros quienes decidiremos el fin de la guerra», subrayó la nota, recalcando que la seguridad en la región será un concepto integral: o existe para todos los actores involucrados, o la inseguridad se extenderá de forma generalizada.
Incremento en la potencia del arsenal balístico
Uno de los puntos más críticos del comunicado se refiere a la evolución técnica de su armamento. La Guardia Revolucionaria afirmó que sus misiles actuales son ahora más potentes que al comienzo de la guerra, contando con un mayor volumen de fuego y ojivas que superan la tonelada de peso. Este aviso busca disuadir las incursiones aéreas y terrestres que han marcado la pauta del conflicto en las últimas semanas.
Las fuerzas iraníes señalaron que, a pesar del discurso de victoria de la Casa Blanca, los buques de guerra estadounidenses se mantienen estacionados a más de 1.000 kilómetros de la zona de conflicto para protegerse de los sistemas de drones y misiles de precisión. Esta distancia contradice, según Teherán, la narrativa de un control efectivo sobre las aguas territoriales y las rutas de navegación.
Tensión máxima en el estrecho de Ormuz
La situación en el estrecho de Ormuz se mantiene como el eje de la crisis económica global. Mientras Donald Trump asegura considerar el control total de este paso, Irán mantiene su amenaza de paralizar cualquier exportación de crudo. El cuerpo militar reiteró que, de continuar las agresiones contra su infraestructura, no permitirán la salida de un solo litro de petróleo hacia naciones hostiles o sus socios comerciales.
Actualmente, por este corredor circula cerca del 20 % del petróleo mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado. La paralización del tráfico mercante ya ha generado consecuencias en los mercados internacionales, y la advertencia de hoy sugiere que el futuro energético de la región está bajo el control directo de las fuerzas armadas iraníes, desafiando cualquier intento de intervención externa.
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