
Teherán analiza las observaciones de la Casa Blanca basadas en un documento de 14 puntos, bajo la presión de Donald Trump para obtener una resolución definitiva al conflicto.
El gobierno de la República Islámica de Irán confirmó este jueves 21 de mayo que se encuentra en una fase de revisión y análisis técnico de una nueva propuesta formal remitida por la administración de los Estados Unidos. El documento busca establecer una hoja de ruta para poner fin al conflicto armado que mantienen ambas naciones desde el pasado 28 de febrero, en un contexto de crecientes exigencias de cumplimiento por parte de la Casa Blanca.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, detalló en declaraciones oficiales que los canales diplomáticos entre Teherán y Washington han permanecido activos mediante constantes rondas de intercambio de mensajería estratégica. Las deliberaciones actuales se fundamentan en un pliego de 14 puntos presentado originalmente por las autoridades persas semanas atrás, diseñado con el objetivo de equilibrar los requerimientos de seguridad y soberanía de ambas potencias.
De acuerdo con informes de las agencias locales, esta última versión del texto e intercambio de observaciones fue entregada en Teherán por el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, quien ha fungido como intermediario clave tras concretar el pasado martes su segunda visita oficial a territorio iraní en menos de una semana.
Las condiciones de Teherán sobre la mesa
El borrador defendido por el gobierno iraní establece condicionamientos estrictos para proceder con la firma de un eventual armisticio. Entre los puntos neurálgicos destaca el cese inmediato de todas las operaciones militares en los distintos frentes de combate regionales, abarcando expresamente el territorio del Líbano.
De igual forma, Irán exige el levantamiento definitivo de las sanciones económicas unilaterales dictadas por el Departamento del Tesoro de EE. UU., la liberación inmediata de los activos financieros iraníes que permanecen congelados en instituciones bancarias internacionales, compensaciones económicas por los daños estructurales derivados del conflicto y el reconocimiento explícito a su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz. En cuanto a las discusiones referentes a su programa de desarrollo nuclear, la diplomacia de Teherán plantea posponerlas para una fase de negociación posterior.
Presión total desde la Casa Blanca
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha incrementado la presión discursiva para forzar una resolución pronta y sin concesiones ambiguas. El mandatario norteamericano ratificó que espera un pronunciamiento categórico del liderazgo iraní que destrabe el panorama bélico.
“Tenemos que obtener las respuestas correctas; tendrían que ser respuestas totalmente buenas, al 100%”, aseveró Trump ante los corresponsales de prensa durante su viaje de retorno a Washington desde el estado de Connecticut. Estas declaraciones reflejan la postura de fuerza con la que el Ejecutivo estadounidense conduce la negociación, mientras los mediadores internacionales aceleran las gestiones para evitar una mayor escalada en los mercados energéticos y en el tablero geopolítico del Medio Oriente.
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