
En medio de un progresivo deterioro de la seguridad en el territorio de Cisjordania, fuerzas militares israelíes ordenaron este viernes la clausura del complejo de la Mezquita Ibrahimi, situada en la ciudad histórica de Hebrón, restringiendo el ingreso a la comunidad musulmana y retirando al personal encargado de su custodia.
El dictamen gubernamental se emitió como respuesta a un tiroteo ocurrido en el acceso norte de la localidad, evento que saldó con dos ciudadanos palestinos fallecidos y cinco colonos lesionados. Tras el incidente, la jefatura del Estado Mayor israelí autorizó el establecimiento de un perímetro de control militarizado sobre Hebrón y sus inmediaciones.
Denuncia institucional y marco legal internacional
Frente a la restricción operativa del templo, el Ministerio de Asuntos Religiosos palestino rechazó categóricamente la disposición, catalogándola como un atentado directo contra la preservación de los espacios de fe y las garantías de culto amparadas por el derecho internacional.
La institución advirtió que el bloqueo busca alterar la administración islámica del recinto y fragmentar su uso temporal y territorial. Ante este escenario, la representación gubernamental instó a organismos internacionales y a la Unesco a interceder para frenar las limitaciones de acceso a este patrimonio histórico.
La ciudad de Hebrón se rige bajo los parámetros del protocolo suscrito en 1997, el cual fragmentó la jurisdicción urbana y colocó la zona H2 —donde se erige el casco antiguo y el recinto religioso— bajo control militar israelí, conviviendo con asentamientos y severas restricciones de tránsito que se han profundizado en el último año.
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