
Un nuevo equipo de sanitarios y técnicos de la JICA viajará la próxima semana para atender la emergencia provocada por los sismos de junio, mientras que el paquete económico se transformará en alimentos y medicinas distribuidos por el PMA, la Cruz Roja y la OIM tras la petición de auxilio a naciones con experiencia sísmica.
Tokio refuerza de manera urgente su presencia y apoyo en el terreno tras la crisis sísmica en Venezuela. El Gobierno de Japón ha confirmado el despliegue de un segundo equipo de asistencia médica y la inyección de un paquete de ayuda humanitaria valorado en 3,5 millones de dólares para hacer frente a la devastación provocada por los terremotos de finales de junio.
Esta nueva movilización busca aliviar la situación crítica de las comunidades afectadas, en un escenario donde el doble sismo ya ha dejado un saldo de más de 3.889 fallecidos y miles de personas desplazadas de sus hogares. Ante la magnitud de la catástrofe, las autoridades venezolanas habían solicitado formalmente el respaldo de especialistas internacionales procedentes de países con amplia trayectoria en gestión de terremotos, entre los que se incluyeron Japón, Perú y Chile.
La asistencia japonesa se ejecutará a través de dos ejes operativos inmediatos. Por un lado, el nuevo contingente médico —compuesto por profesionales de la salud, funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y personal de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA)— tiene previsto aterrizar en suelo venezolano la próxima semana para sumarse a las labores de emergencia.
Por otro lado, los 3,5 millones de dólares asignados se transformarán en suministros críticos que incluyen alimentos, artículos médicos de urgencia y bienes esenciales de refugio. Para garantizar que estos recursos lleguen de forma directa y transparente a la población damnificada, la gestión y el reparto en el terreno se canalizarán a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).
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