
El Pontífice inaugura la Semana Santa con un firme llamado a la paz mundial y un emotivo recuerdo al papa Francisco.
Un mensaje de paz en la plaza de San Pedro
Ante decenas de miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro, el Papa León XIV ha inaugurado oficialmente las celebraciones de la Semana Santa con una homilía centrada en la no violencia. Durante la misa del Domingo de Ramos, el Pontífice enfatizó que la figura de Jesucristo es incompatible con cualquier forma de conflicto armado o agresión entre naciones.
“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, rey de la paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra”, declaró León XIV con firmeza. Sus palabras resuenan en un contexto global marcado por tensiones crecientes, recordando a los fieles que la fe no debe ser instrumentalizada como una herramienta de división o de validación para la violencia política o militar.
Restricciones históricas en los santos lugares
La jornada ha estado marcada por la preocupación ante las noticias que llegan desde Jerusalén. El Patriarcado Latino denunció que la policía local impidió el acceso de los líderes de la Iglesia católica a la iglesia del Santo Sepulcro. Este hecho representa una ruptura histórica, pues, según la institución, es la primera vez en siglos que se prohíbe a las autoridades eclesiásticas celebrar el Domingo de Ramos en el sitio donde la tradición sitúa la crucifixión de Jesús.
León XIV, al tanto de estas dificultades, dirigió una bendición especial al finalizar la liturgia. En su discurso, mencionó específicamente a las comunidades cristianas de Oriente Medio que enfrentan conflictos atroces y que, debido a la inseguridad, se ven privadas de participar plenamente en los ritos de estos días santos. El Papa instó a la comunidad internacional a no ignorar este sufrimiento, señalando que las pruebas que enfrentan estos fieles apelan directamente a la conciencia colectiva de la humanidad.
El legado de francisco en la memoria vaticana
El inicio de esta Semana Santa ha estado inevitablemente impregnado por el recuerdo del Papa Francisco. Hace apenas un año, el anterior pontífice atravesaba un periodo de convalecencia tras una hospitalización prolongada por neumonía. Aunque su salud estaba visiblemente deteriorada, Francisco mostró una voluntad inquebrantable al presentarse en la logia de la plaza de San Pedro para el Domingo de Pascua, realizando el que sería su último recorrido en el papamóvil.
El fallecimiento de Francisco, ocurrido el Lunes de Pascua tras un derrame cerebral, sigue presente en el ánimo de los trabajadores del Vaticano y de los peregrinos. Su enfermero, Massimiliano Strappetti, compartió recientemente que las últimas palabras de gratitud del Papa fueron por haberle permitido regresar a la plaza para ese último saludo. León XIV ha querido honrar esa entrega, pidiendo al Príncipe de la Paz que sostenga a los heridos por la guerra y abra caminos de reconciliación, siguiendo el ejemplo de servicio y sacrificio de su predecesor.
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