
Ante la parálisis del tráfico naval en el Estrecho de Ormuz y la destrucción de naves iraníes por parte de EE. UU., las potencias industrializadas coordinan medidas «urgentes» para estabilizar los precios de la energía y evitar un colapso en los mercados globales.
El Palacio del Elíseo anunció este martes la convocatoria de una cumbre extraordinaria de líderes del G7, vía videoconferencia, bajo la presidencia de Francia. El encuentro, programado para las 15:00 horas locales, tiene como objetivo central articular una respuesta económica cohesionada frente a las crecientes repercusiones de la guerra en Oriente Medio, con especial énfasis en la seguridad energética global.
Esta reunión de jefes de Estado representa el primer diálogo de alto nivel enfocado exclusivamente en blindar las economías frente a la volatilidad de los mercados, tras el inicio de las hostilidades el pasado 1 de marzo. Fuentes oficiales subrayaron que la coordinación financiera es «el elemento clave» para emitir una respuesta eficaz ante la crisis desencadenada por los ataques de la coalición de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán.
Blindaje ante el mercado energético
El anuncio de Macron se produce tras intensas jornadas de trabajo técnico. El lunes, los ministros de Finanzas prepararon el terreno, mientras que este martes los titulares de Energía afinaron las herramientas de intervención. En este sentido, el ministro francés de Economía, Roland Lescure, fue tajante al afirmar que el bloque está listo para actuar «de forma urgente y con todas las herramientas posibles» para contener la escalada en los precios del crudo.
Lescure señaló que, si bien la tensión actual emana de las amenazas de Teherán sobre el Estrecho de Ormuz, la prioridad del G7 es estabilizar el mercado mientras se intenta normalizar el tránsito en una zona por la que fluye casi la quinta parte del petróleo mundial.
Escalada militar en el Estrecho
La urgencia de la cita internacional coincide con las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien confirmó este martes la destrucción de 10 buques minadores iraníes en aguas del Golfo. En el undécimo día de intervención militar, Trump advirtió que cualquier intento de sembrar minas submarinas resultará en una respuesta bélica «de un nivel jamás visto».
La parálisis casi total del tráfico naval en Ormuz, confirmada por diversas agencias, ha encendido las alarmas en las capitales del G7, que buscan evitar que el conflicto bélico se transforme en una recesión económica profunda derivada del desabastecimiento energético.
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