

Aceptar los términos de uso de empresas como Google, Amazon, Facebook, Microsoft o Apple es un acto tan cotidiano como misterioso: en la práctica nadie lee los contratos que vienen pre-diseñados para un click rápido y, sobre todo, nadie sabe qué hacen las empresas de tecnología con sus datos personales, como volvió a demostrar Facebook en ocasión del escándalo por la filtración de toda la información sobre 50 millones de sus usuarios.
Infobae
Desde el 25 de mayo eso comenzará a cambiar en el territorio de la Unión Europea (UE). Ese día entra en vigencia una normativa aprobada en 2016, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), que otorga más comprensión al usuario sobre la privacidad de sus datos personales, impone nuevos requisitos para el consentimiento, hace obligatorias las notificaciones (en 72 horas como máximo) sobre violaciones de seguridad y robo de información y crea el cargo del Delegado de Protección de Datos (DPO).
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Ya no alcanzará con declaraciones del tipo “la empresa toma muy seriamente la protección de los datos y la privacidad de los usuarios”, ni serán válidas las distinciones entre letra grande y letra chica, ni será posible obligar a las personas a que acepten para poder abrir una cuenta en una app, ni serán legales las casillas pre-chequeadas para recibir publicidad, ni el consentimiento tácito a las comunicaciones comerciales ni las cesiones de datos.
Sintetizó Wired: “Las empresas deben ser claras y concisas sobre el almacenamiento y el uso de datos personales como el nombre completo, el domicilio, los datos de ubicación, la dirección IP o el identificador que rastrea el uso de sitios y aplicaciones en los smartphones. Las empresas tienen que manifestar expresamente por qué se almacenan los datos y si se usarán para crear perfiles de las acciones y los hábitos de las personas. Además, los consumidores obtendrán acceso a los datos que las empresas guardan sobre ellos, tendrán derecho a corregir la información incorrecta y a limitar el uso de decisiones tomadas por algoritmos”.
Vía El Nuevo País






