
Ataques coordinados atribuidos a Irán impactaron las refinerías Mina Al Ahmadi y Mina Abdullah, provocando incendios y la paralización parcial de la producción. Emiratos Árabes, Arabia Saudita y Baréin también reportaron incursiones en una jornada que marca el día 21 del conflicto abierto en Oriente Medio.
La tensión bélica en Oriente Medio alcanzó un nuevo pico este viernes tras una serie de ataques con aeronaves no tripuladas que golpearon infraestructuras críticas en el Golfo Pérsico. El objetivo principal fue el complejo refinador de Mina Al Ahmadi, en Kuwait, donde múltiples drones lograron vulnerar el espacio aéreo, desatando incendios y forzando la suspensión de operaciones en varias unidades estratégicas.
Fuego en las refinerías y respuesta militar
La Compañía Nacional de Petróleos de Kuwait confirmó que tanto Mina Al Ahmadi como la planta.
Este incidente se produce en un contexto de vulnerabilidad regional, luego de que el pasado 28 de febrero se iniciaran las hostilidades directas entre el eje Estados Unidos-Israel e Irán.
Escalada regional: El Golfo bajo asedio
Kuwait no fue el único blanco de la jornada. Otros aliados regionales reportaron incidentes similares que apuntan a una ofensiva coordinada desde Teherán:
Emiratos Árabes Unidos: El Ministerio de Defensa en Abu Dabi informó la activación de sus sistemas de defensa para neutralizar misiles y drones iraníes.
Baréin: Las autoridades confirmaron un incendio en un almacén debido a la «agresión iraní». Según el Ministerio de Defensa bareiní, desde el inicio del conflicto hace tres semanas, han interceptado un total de 139 misiles y 238 drones.
Contexto de una guerra en expansión
La actual crisis, que estalló a finales de febrero, ha transformado el Golfo en un tablero de represalias. Teherán ha respondido a la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv atacando no solo objetivos militares, sino también activos energéticos de los países que albergan presencia estadounidense o mantienen alianzas con el Estado judío.
La parálisis parcial de las refinerías kuwaitíes enciende las alarmas en los mercados energéticos globales, ante la posibilidad de que el flujo petrolero se convierta en el próximo gran rehén de la guerra en el mediano plazo.
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