
Mientras Islamabad se blinda para recibir a las delegaciones diplomáticas, Teherán endurece su postura con el cierre del estrecho de Ormuz, poniendo en jaque la estabilidad del mercado energético global a pocos días del vencimiento de la tregua.
En medio de un clima de máxima expectativa internacional, las autoridades de Pakistán ordenaron este domingo el despliegue de un operativo de seguridad sin precedentes en la capital, Islamabad, y en la ciudad de Rawalpindi. La medida responde a la inminente posibilidad de que el país sea la sede de una nueva ronda de negociaciones directas entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán, en un esfuerzo de último minuto por salvar la frágil tregua que expira este miércoles.
Diplomacia bajo presión
El comisionado jefe de Islamabad, Irfan Nawaz Memon, confirmó restricciones de movilidad y vigilancia extrema en puntos estratégicos, mientras el canciller pakistaní, Ishaq Dar, ratificaba el papel de su nación como mediador activo. Según reportes diplomáticos, el alto mando militar de Pakistán ha servido de puente para entregar nuevas propuestas de la administración estadounidense al liderazgo iraní, las cuales están siendo evaluadas bajo un hermetismo total.
Pese a los esfuerzos de mediación, el escenario se ha visto enturbiado por el reciente bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes. En represalia, el presidente del Parlamento de Irán, Mohammed Bagher Qalibaf, anunció que Teherán mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz al tráfico comercial. “Es imposible que otros crucen mientras nuestras exportaciones permanezcan bloqueadas”, sentenció el negociador jefe, subrayando la parálisis de una vía por la que circula el 20% del petróleo mundial.
Incidentes y exigencias cruzadas
La tensión pasó de la retórica a los hechos el pasado sábado, cuando la Guardia Revolucionaria iraní abrió fuego contra dos buques de bandera india en aguas del estrecho, lo que desató una protesta formal de Nueva Delhi y la condena de organismos marítimos internacionales.
Por su parte, el viceministro de Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, calificó como «inaceptables» las condiciones de Washington, especialmente la exigencia de transferir las reservas de uranio enriquecido a control internacional. Aunque el presidente Donald Trump afirmó el sábado que un acuerdo definitivo está «muy cerca», también denunció que Irán utiliza la crisis energética como una herramienta de chantaje económico.
El rol de Pakistán como última frontera
Para los analistas internacionales, el éxito de la posible reunión en territorio pakistaní es fundamental para evitar una escalada militar de grandes proporciones en Oriente Medio. La comunidad internacional observa con cautela cómo los mercados energéticos reaccionan al cierre del paso marítimo, mientras los mediadores regionales agotan los recursos diplomáticos antes de que el reloj de la tregua llegue a cero el próximo miércoles.
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