
En un despliegue de seguridad sin precedentes, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados la mañana de este lunes 5 de enero al Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan. La pareja compareció ante la justicia estadounidense para responder por cargos de narcoterrorismo y otros delitos federales.
Un traslado por tierra y aire
El operativo de traslado, coordinado por la Administración para el Control de Drogas (DEA), incluyó el uso de furgones blindados y aeronaves para garantizar la integridad del proceso. Según imágenes captadas durante la jornada:
Custodia extrema: Maduro fue escoltado por agentes federales desde un vehículo blindado hacia un helipuerto cercano.
Vestimenta reglamentaria: El exmandatario fue visto con el uniforme color beige característico de los prisioneros federales, calzado deportivo rojizo y visiblemente esposado.
Estado físico: Durante el trayecto a pie hacia el helicóptero que lo trasladó a Manhattan, se observaron gestos de cojeo en su caminar.
Cierre perimetral en Manhattan
La llegada de la pareja presidencial al tribunal provocó el cierre total de las calles adyacentes por parte de la policía de Nueva York. Tras descender del helicóptero, ambos fueron ingresados al edificio judicial en un segundo furgón blindado para evitar cualquier contacto con el exterior.
El proceso judicial
El caso, que ha captado la atención de la comunidad internacional, será presidido por el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, reconocido por su amplia trayectoria en el sistema judicial del Distrito Sur.
A Maduro y Flores se les acusa formalmente de participar en una conspiración de narcoterrorismo, delitos que, según el Departamento de Justicia de EE. UU., habrían sido cometidos durante su ejercicio del poder en Venezuela.
Esta primera comparecencia marca el inicio de un proceso legal histórico que sitúa a un antiguo jefe de Estado frente a un tribunal federal estadounidense bajo cargos de criminalidad organizada.
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