
En un contexto de creciente fricción diplomática, los líderes de Rusia y China ratifican su respaldo a Caracas y La Habana, rechazando las medidas de presión ejercidas por el gobierno de Estados Unidos en la región.
Un frente común ante la presión de Washington
Los mandatarios de Rusia y China, Vladímir Putin y Xi Jinping, han reafirmado su compromiso de mantener y profundizar la cooperación bilateral con Venezuela y Cuba. Durante una reciente comunicación oficial, ambos líderes destacaron la importancia de preservar los niveles de intercambio alcanzados, a pesar de las crecientes sanciones y la compleja coyuntura política que atraviesan las naciones caribeñas.
Según informó el asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, el diálogo entre los jefes de estado permitió unificar criterios sobre la estabilidad en América Latina. La postura de Moscú y Pekín se presenta como un contrapeso directo a la influencia de Estados Unidos, que ha intensificado sus acciones punitivas contra los gobiernos de Nicolás Maduro y la administración cubana en los últimos meses.
El panorama crítico en Venezuela y Cuba
La situación en Venezuela ha alcanzado un punto de tensión máxima tras los recientes incidentes que involucraron la detención de figuras clave del ejecutivo venezolano. Ante este escenario, Rusia y China han manifestado su rechazo categórico a cualquier forma de intervención externa que comprometa la soberanía del país sudamericano. Para el Kremlin y la potencia asiática, el sostenimiento de la infraestructura económica en Venezuela es una prioridad estratégica.
Por otro lado, Cuba enfrenta un endurecimiento del embargo estadounidense, que se ha extendido por más de seis décadas. Moscú y Pekín condenaron las restricciones más recientes, las cuales buscan bloquear de manera específica el suministro de crudo hacia la isla. Esta cooperación energética es vital para la supervivencia del sistema eléctrico y la economía cubana, por lo que el respaldo de Putin y Xi resulta determinante.
La estabilidad de Irán en la agenda global
La agenda de los mandatarios no se limitó al Caribe. Se dedicó un espacio significativo a la tensa situación que rodea a Irán. Vladímir Putin informó a Xi Jinping sobre los detalles de su reunión con Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, celebrada en el Kremlin el pasado 30 de enero.
Ambas potencias coinciden en que la presencia de fuerzas navales estadounidenses en aguas cercanas a Irán representa un riesgo para la seguridad internacional. Mientras Washington mantiene la amenaza de acciones militares vinculadas al programa nuclear persa, Rusia y China abogan por una salida diplomática que evite un conflicto de gran escala en el Medio Oriente.
Conclusiones de una alianza inquebrantable
Este respaldo conjunto subraya la formación de un bloque sólido frente a la política exterior de la Casa Blanca. Al defender la soberanía de naciones como Venezuela, Cuba e Irán, Vladímir Putin y Xi Jinping no solo protegen sus intereses comerciales y militares, sino que proponen un modelo de relaciones internacionales multipolar, desafiando el predominio de las sanciones económicas como herramienta de control político.
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