
Carlos III y Guillermo planean históricas visitas a EE. UU. en 2026
El rey Carlos III del Reino Unido y su hijo mayor y heredero a la corona británica, el príncipe Guillermo, duque de Cornualles y Cambridge, están planificando visitas de alto nivel a Estados Unidos en 2026 con el objetivo estratégico de impulsar las estancadas negociaciones hacia un acuerdo de libre comercio con el gobierno del presidente Donald Trump.
Según reveló este sábado el periódico británico The Times, las visitas reales, aunque formalmente apolíticas, buscan servir como un poderoso incentivo diplomático y cultural para destrabar las conversaciones y sellar un pacto comercial completo, largamente deseado por Londres.
Doble agenda diplomática en el año del 250 Aniversario
Se espera que tanto el monarca como el príncipe de Gales realicen viajes separados a lo largo del próximo año, y actualmente se están coordinando los contactos con Washington para definir las agendas. Fuentes cercanas a la Casa Real británica y la administración estadounidense sugieren que el rey Carlos III podría concretar su viaje en abril de 2026.
De materializarse, la visita del rey supondría un evento histórico, siendo la primera de un monarca británico en casi veinte años. La última vez fue en 2007, cuando la difunta reina Isabel II aceptó una invitación del entonces presidente republicano George W. Bush. Esta visita marcaría un hito en las relaciones transatlánticas bajo el nuevo reinado.
Por su parte, el príncipe Guillermo tiene previsto viajar más adelante en el año, en una fecha estratégicamente vinculada a un importante evento global. Se prevé que el duque de Cornualles y Cambridge visite suelo estadounidense coincidiendo con el inicio del Mundial de Fútbol de 2026, torneo que Estados Unidos coorganiza con México y Canadá a partir del próximo junio. La combinación de su presencia en un evento deportivo de alcance mundial y su rol real amplificará la visibilidad de la relación bilateral.
Ambas visitas se programan para que coincidan con la celebración del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, un momento de profunda reflexión histórica y cultural que la corona británica buscaría aprovechar para redefinir el «vínculo especial» entre ambas naciones.
Obstáculos comerciales y sensibilidad agrícola
El uso de la influencia real en la diplomacia comercial se produce en un momento crucial. Las conversaciones para formalizar un acuerdo de libre comercio entre el Reino Unido y Estados Unidos se han visto sistemáticamente obstaculizadas por exigencias clave.
El principal punto de fricción radica en las peticiones estadounidenses de un mayor acceso a los mercados británicos para sus agricultores. Este tema es particularmente sensible a ambos lados del Atlántico: en el Reino Unido, por las preocupaciones sobre los estándares de producción de alimentos y el impacto en los pequeños agricultores, y en EE. UU., por la presión del poderoso lobby agrícola.
El Gobierno del primer ministro británico, que busca desesperadamente un acuerdo post-Brexit, espera que el brillo y el impacto mediático de las visitas de Carlos III y Guillermo sirvan para generar la buena voluntad necesaria y la presión política sutil para superar los escollos técnicos y cerrar el pacto con el presidente Trump. Las visitas, por tanto, son una carta diplomática de alto valor, buscando transformar el impulso cultural en progreso económico.
La monarquía británica, aunque constitucionalmente no interviene en política partidista, históricamente ha jugado un papel fundamental como «embajadora» silenciosa del Reino Unido, abriendo puertas y fortaleciendo lazos en momentos clave de las relaciones internacionales. El 2026 será un año decisivo para comprobar si este enfoque diplomático logra finalmente desbloquear el anhelado acuerdo comercial.
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