
Informes de prensa señalan que la Casa Blanca obligó a retornar el avión de la líder opositora y que funcionarios de Donald Trump tildaron de «oportunismo político» su intento de volver en medio de la crisis por los terremotos.
En un sorpresivo giro de la política exterior hacia Caracas, el gobierno de los Estados Unidos habría ejercido una fuerte presión para bloquear el retorno a Venezuela de la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. Según una publicación realizada este viernes 3 de julio por el diario The Wall Street Journal, Washington actuó bajo el temor de que la presencia de la activista desatara una crisis política paralela a la emergencia humanitaria que vive el país suramericano.
Fuentes cercanas al caso revelaron que la semana pasada, un avión privado que trasladaba a Machado desde territorio estadounidense con destino a Curazao fue obligado a dar la vuelta en pleno vuelo. La maniobra se ejecutó luego de que la inteligencia norteamericana concluyera que la exdiputada pretendía ingresar a Venezuela, realizando el trayecto inverso al que utilizó para salir de la nación el pasado mes de diciembre.
El factor Trump y la advertencia de la Casa Blanca
Machado ha pasado meses diseñando una estrategia para reactivar la presión internacional en pro de nuevos comicios, un escenario abierto tras la captura de Nicolás Maduro. No obstante, sus planes chocan con la actual postura de la administración de Donald Trump. Apenas este jueves 2 de julio, el mandatario republicano calificó de «excelente» la relación de Washington con el gobierno interino de la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez.
De acuerdo con los reportes periodísticos, los emisarios de la Casa Blanca le habrían advertido de forma directa a la dirigente que, de insistir en su regreso forzado:
Correría el riesgo inminente de perder el respaldo de la administración Trump.
Obstaculizaría la actual estrategia diplomática de los Estados Unidos para la transición.
Provocaría un retraso aún mayor en la ruta hacia unas eventuales elecciones.
A pesar de las advertencias, Machado intentó una segunda ruta de ingreso a través de Panamá. Sin embargo, la aerolínea Copa Airlines se negó a embarcarla debido al temor de sufrir represalias operativas o sanciones directas por parte de las autoridades de Caracas.
Cruce de acusaciones y malestar en el exilio
Desde la Ciudad de Panamá, el pasado 29 de junio, la Premio Nobel denunció públicamente que el gobierno de Rodríguez mantiene cerrado el espacio aéreo comercial para impedir su retorno, catalogando su regreso como «inaplazable» para encarar la catástrofe dejada por los sismos del 24 de junio. Curiosamente, en su intervención omitió cualquier mención al veto impuesto desde Washington.
Por su parte, el portal de noticias Axios reportó que altos funcionarios de la administración de Trump ven las acciones de Machado con recelo, llegando a calificarlas de un «oportunismo político grotesco» que busca capitalizar una tragedia natural que ya registra al menos 2.595 fallecidos y miles de heridos.
Tensión en la diáspora: La postura de la Casa Blanca ha encendido las alarmas en las organizaciones de la oposición venezolana radicadas en los Estados Unidos. Estos grupos civiles han comenzado a exigirle a Trump un cambio de postura frente a Delcy Rodríguez, criticando duramente que Washington se declare «complacido» con la gestión de la reconstrucción tras el desastre sísmico en lugar de presionar por la apertura democrática.
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