
El secretario de Estado denuncia en el Senado el respaldo de La Habana a guerrillas latinoamericanas y la presencia de bases de inteligencia de Pekín y Moscú en la isla.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó formalmente al Gobierno de Cuba de patrocinar el terrorismo internacional y de albergar en su territorio instalaciones operativas de inteligencia militar pertenecientes a China y Rusia. Durante una audiencia clave en el Senado, el jefe de la diplomacia estadounidense justificó con estos argumentos la decisión de la administración de Donald Trump de reincorporar a la isla caribeña en la lista negra de estados que promueven actividades terroristas, una medida que el ejecutivo de La Habana rechaza de forma tajante.
Tensiones por la lista de sanciones
La clasificación de Cuba ha sido un foco de disputa política entre las últimas administraciones en Washington. El gobierno del demócrata Joe Biden había retirado a la isla de dicha lista de sanciones en los últimos días de su mandato. Sin embargo, el presidente Donald Trump revirtió la medida inmediatamente después de su investidura. Ante los legisladores, Rubio aseguró que la permanencia de Cuba en este registro técnico está plenamente fundamentada en criterios de seguridad nacional y defensa estratégica del hemisferio occidental.
El respaldo a guerrillas latinoamericanas
En su comparecencia, el funcionario de origen cubano enfatizó el impacto histórico y actual de la influencia de La Habana en la región. Rubio afirmó que prácticamente todos los grupos terroristas violentos de izquierda radical en Latinoamérica han dependido, en algún momento, del apoyo logístico o político de Cuba. El secretario de Estado citó de manera específica el caso de organizaciones de origen colombiano, como el Ejército de Liberación Nacional, las FARC y sus respectivas facciones disidentes, para ejemplificar la persistencia de estos vínculos.
Espionaje y geopolítica en el Caribe
Más allá del apoyo a guerrillas, la acusación principal de Washington apunta a la cooperación militar de Cuba con potencias rivales de Estados Unidos. Según el jefe del Departamento de Estado, la isla continúa albergando una cantidad considerable de instalaciones de inteligencia técnica diseñadas para la recopilación de información estratégica en nombre de China y Rusia. Esta presencia, según la evaluación de seguridad norteamericana, representa una amenaza directa dentro del área de influencia inmediata del país.
Bloqueo económico y respuesta diplomática
La postura de la actual administración se complementa con un incremento en la presión económica, reflejado en un severo bloqueo al suministro petrolero que ha agravado la crisis energética en Cuba. Aunque Washington y La Habana han mantenido contactos diplomáticos puntuales, el gobierno cubano sostiene que cualquier cambio político interno corresponde exclusivamente a su pueblo, al tiempo que denuncia la preparación de una agresión militar por parte de Estados Unidos.
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