
Operativos de rescate aéreos trabajan a contrarreloj en la zona fronteriza tras un masivo torrente de barro y agua que devastó comunidades enteras, destruyó infraestructuras vitales y dejó atrapados a residentes, turistas y peregrinos.
Una catástrofe de grandes proporciones golpea la región del Himalaya tras la rotura de un glaciar registrada en la jornada del miércoles. La vertiginosa avalancha de agua, escombros y lodo arrasó múltiples asentamientos a lo largo de la franja fronteriza que divide Nepal y China, provocando un impacto devastador en las arterias viales y económicas de la zona.
Hasta el momento, el balance oficial cifra en más de 290 las víctimas mortales y eleva a más de 1.400 la cantidad de personas desaparecidas, entre las que se encuentran ciudadanos extranjeros y feligreses en peregrinación. El desastre ha dejado además a cientos de familias desplazadas. Imágenes captadas por drones sobre el distrito nepalí de Nuwakot muestran edificaciones cubiertas de barro hasta en sus segundos niveles, vehículos sepultados y puentes e infraestructuras colapsadas.
Despliegue de rescate aéreo en Nepal
Ante la gravedad de la situación, las fuerzas armadas nepalíes desplegaron un operativo de emergencia mediante helicópteros durante las primeras horas del jueves. El vocero militar, el general de brigada Raja Ram Basnet, confirmó el rescate con vida de más de 100 personas.
Entre los evacudos por vía aérea hacia la capital, Katmandú, se encuentran al menos ocho ciudadanos extranjeros, así como personal de rescate que logró sacar a trabajadores atrapados en las inmediaciones del proyecto hidroeléctrico Trishuli.
Situación crítica en la frontera tibetana
La emergencia se extiende hacia el lado chino. En el Tíbet, la televisión estatal CCTV reportó severos deslizamientos en las proximidades del paso terrestre de Gyirong, donde las acumulaciones de lodo alcanzaron un promedio de 1,5 metros, superando los 2 metros de profundidad en diversos tramos de la red vial.
Las autoridades advierten que los accesos al puerto fronterizo permanecen gravemente comprometidos y que las precipitaciones continuas en la región incrementan el peligro inminente de deslaves secundarios.
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