
El mandatario estadounidense afirma que Teherán ha renunciado a la ambición nuclear en un «plan de 15 puntos», mientras los precios de la gasolina y las elecciones legislativas de otoño fuerzan el fin de las hostilidades.
El presidente Donald Trump ha vuelto a sacudir el tablero geopolítico global al declarar desde el Despacho Oval que Estados Unidos «ya ha ganado la guerra» contra Irán. Sus afirmaciones se producen en el marco de una tregua de cinco días propuesta por su administración, diseñada para abrir un canal de negociación definitivo tras tres semanas de intenso conflicto armado.
A pesar de que el liderazgo iraní mantiene una retórica de «resistencia hasta la victoria» y continúa ejecutando ataques esporádicos contra Israel y activos estadounidenses, Trump insiste en que el régimen de Teherán está «desesperado por un acuerdo».
El «Gran Regalo» y el Estrecho de Ormuz
En una revelación que ha generado tanto escepticismo como expectativa en los mercados, el presidente aseguró haber recibido un «gran regalo» por parte de sus interlocutores iraníes relacionado con la seguridad energética.
Impacto Económico: El acuerdo incluiría la reapertura del Estrecho de Ormuz, vital para estabilizar el precio del combustible, que ha escalado hasta los cuatro dólares por galón.
Compromiso Nuclear: Según Trump, los negociadores de Teherán habrían aceptado formalmente la exigencia de no desarrollar nunca un arma nuclear, motivo central de la ofensiva conjunta con Israel.
Diplomacia de «Círculo Íntimo»
La estrategia de salida del conflicto está siendo gestionada por un equipo de absoluta confianza del mandatario, evitando en ocasiones los canales burocráticos tradicionales:
Steve Witkoff y Jared Kushner: Encargados de estructurar un alto el fuego de un mes, inspirado en modelos previos de contención en la región.
Marco Rubio y J.D. Vance: Liderando la presión diplomática y política desde el Departamento de Estado y la Vicepresidencia.
El factor electoral y la fricción con Israel
La urgencia de Trump por cerrar el conflicto responde a una realidad doméstica ineludible: la guerra es impopular entre su base y la inflación energética amenaza las mayorías republicanas en las elecciones de otoño.
No obstante, este «plan de 15 puntos» —que según The New York Times ya está en manos de Teherán— podría generar fricciones con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Mientras Washington busca una salida rápida, el gobierno israelí parece inclinado a mantener la presión militar para forzar una capitulación total de las capacidades de misiles iraníes.
«Están hablando con nosotros y están hablando con sentido», sentenció Trump, manteniendo bajo reserva la identidad de los altos cargos iraníes con los que supuestamente ha pactado el fin de la era de Alí Jamenei y el inicio de un «cambio de régimen» de facto.
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