
Pese a descartar un alto el fuego formal, el mandatario estadounidense evalúa una desescalada gradual de las operaciones en Oriente Medio. La jornada estuvo marcada por un nuevo bombardeo a la planta nuclear de Natanz y el persistente reclamo de Washington hacia la OTAN por la falta de apoyo en las rutas estratégicas.
En el marco de la tercera semana de hostilidades en Oriente Medio, el presidente Donald Trump anunció este sábado que su administración estudia una disminución progresiva de las incursiones militares en territorio iraní. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario afirmó que las fuerzas estadounidenses están «cerca de cumplir sus objetivos», lo que permitiría modificar la intensidad de la campaña actual.
Entre la victoria y la desescalada
Aunque el mensaje en redes sociales sugiere una transición, la postura de Trump sigue siendo beligerante. Horas antes de su publicación, el presidente fue tajante al rechazar cualquier tregua inmediata. «No quiero un alto el fuego», declaró, enfatizando que la prioridad absoluta de su gobierno es consolidar una «victoria» total sobre las capacidades operativas de Teherán antes de replegar sus activos.
Nuevo ataque a la infraestructura nuclear
La tensión alcanzó un punto crítico tras la denuncia de la Organización de Energía Atómica de Irán, que informó sobre un nuevo bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra el complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz.
A pesar de la magnitud de la ofensiva contra este punto estratégico, las autoridades iraníes aseguraron que no se produjeron fugas radiactivas ni riesgos para la población civil. Teherán calificó el ataque como una violación flagrante del derecho internacional, mientras que el líder supremo, Mojtaba Jamenei, intentó proyectar una imagen de resiliencia al asegurar que su país ha propinado un «golpe fulminante» a la coalición extranjera.
Fricciones con la OTAN y realidad en el terreno
En el plano diplomático, Trump aprovechó la coyuntura para arremeter nuevamente contra sus aliados de la OTAN, criticando la escasa implicación europea en la protección de las rutas comerciales y energéticas del Golfo. Por su parte, varias potencias del viejo continente han mantenido su distancia, condicionando cualquier apoyo logístico a la implementación de un cese al fuego que Washington aún no está dispuesto a conceder.
Mientras la retórica de una posible reducción de tropas circula en los despachos de la Casa Blanca, los combates no cesan:
Israel confirmó la neutralización de altos mandos vinculados a fuerzas iraníes.
Irán mantiene activos sus ataques de represalia contra intereses estadounidenses y objetivos en territorio israelí.
El rumbo del conflicto permanece incierto, balanceándose entre la posibilidad de un repliegue táctico de Estados Unidos y una guerra de desgaste que sigue golpeando los cimientos de la economía global.
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