
En declaraciones desde el Air Force One, el mandatario estadounidense dio luz verde a la participación de Pekín en el sector crudo venezolano. Asimismo, anunció que Nueva Delhi sustituirá las importaciones de Irán por petróleo de Venezuela, consolidando el reconocimiento internacional a la gestión de Delcy Rodríguez.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sacudió el panorama energético global al declarar abiertamente que China es bienvenida para invertir en la industria petrolera de Venezuela. Este anuncio, realizado durante su vuelo de regreso a la capital, marca una transición hacia un modelo de «cooperación pragmática» tras la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero.
«China puede venir y haría un gran acuerdo sobre petróleo», afirmó el mandatario, subrayando que, bajo la supervisión de Washington, Venezuela está lista para reinsertarse como el principal proveedor de crudo pesado en el mercado internacional bajo un esquema de beneficios compartidos.
Reconfiguración del mercado: El eje India-Venezuela
Uno de los puntos más relevantes de la declaración fue la confirmación de que India ha acordado importar crudo venezolano en lugar de adquirirlo de Irán. Este movimiento responde a una doble estrategia:
Diversificación para India: El primer ministro Narendra Modi busca alternativas ante las presiones arancelarias sobre el crudo ruso.
Corredor Seguro: Fuentes diplomáticas indican que se gestiona un mecanismo que permita a las refinerías indias recibir barriles venezolanos sin el riesgo de sanciones, fortaleciendo el pacto de cooperación energética firmado con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Apertura legal y fin de la incertidumbre
Este nuevo dinamismo comercial se ve respaldado por la reciente reforma unánime de la Ley Orgánica de Hidrocarburos por parte del Parlamento venezolano. Esta modificación legal, promovida por Rodríguez, elimina trabas burocráticas y ofrece garantías inéditas para la inversión privada y extranjera en las mayores reservas probadas del planeta.
Trump enfatizó que, aunque Estados Unidos mantiene la tutela política de la transición, el enfoque económico será de apertura total:
«Vamos a vender mucho petróleo… a ellos les va a ir muy bien y a nosotros también. Se trata de generar ganancias sustanciales para todas las partes», expresó el presidente estadounidense.
El nuevo orden petrolero
Con el respaldo de la Casa Blanca, la industria petrolera venezolana inicia febrero de 2026 con un horizonte de estabilidad que desplaza a proveedores sancionados como Irán y reincorpora a gigantes como China e India en la ecuación. Este cambio de paradigma no solo busca estabilizar la economía venezolana, sino también garantizar el flujo de energía hacia las grandes potencias bajo la nueva arquitectura de poder en la región.
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