
EE. UU. inicia la confiscación y comercialización del petróleo venezolano, priorizando el suministro a sus plantas del Golfo. El secretario Chris Wright destaca que la infraestructura estadounidense está optimizada para procesar el crudo pesado de Venezuela.
En un giro estratégico de la política energética estadounidense, el secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que Estados Unidos ha comenzado a confiscar y gestionar la comercialización de la mayoría de las exportaciones de petróleo provenientes de Venezuela. La medida busca capitalizar la capacidad técnica de las refinerías nacionales y estabilizar los precios de los derivados en el mercado interno.
Abastecimiento estratégico y mercado global Durante una reciente entrevista, Wright explicó que, si bien el crudo venezolano seguirá fluyendo hacia mercados en Europa y Asia, la prioridad absoluta será el sistema de refinación de la costa del Golfo de Estados Unidos.
“Vamos a tomar la mayor parte de las exportaciones venezolanas. Esas refinerías están muy ansiosas por recibir más de ese crudo en sus instalaciones”, afirmó el funcionario, recordando que gran parte del parque refinador estadounidense fue diseñado específicamente para procesar el petróleo pesado característico de la nación suramericana.
Beneficios colaterales: energía y seguridad La administración estadounidense proyecta que este flujo constante de crudo permitirá una producción masiva de gasolina, diésel y combustible de aviación. Asimismo, Wright destacó el impacto positivo en el sector construcción debido a la reducción de costos del asfalto.
Más allá de lo económico, el secretario vinculó esta política con la seguridad nacional: “Los beneficios para Estados Unidos serán enormes: menores costos de energía, menos pandillas en nuestro país, menos criminalidad”, sostuvo, sugiriendo que el control sobre este recurso debilita la influencia de factores adversos en la región.
Promesa de ingresos para Venezuela Pese a la naturaleza de la operación, Wright aseguró que el mecanismo no perjudicará financieramente a Venezuela a largo plazo. Según sus declaraciones, el país caribeño experimentará un “aumento enorme” en sus ingresos petroleros debido a la eficiencia en la comercialización y venta de sus recursos bajo este nuevo esquema de supervisión estadounidense.
Esta acción marca un hito en la relación energética bilateral, reafirmando el interés de Washington por asegurar fuentes de suministro estables mientras ejerce una presión directa sobre la logística de los hidrocarburos venezolanos.
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