
Nora Núñez presenció en tiempo real desde el estado de Durango el pánico y el impacto de los sismos del 24 de junio sobre su prometido en Los Teques. Pese a sufrir lesiones, daños en su vivienda y perder su empleo por el colapso de su centro de trabajo, el sobreviviente logró poner a salvo a su familia.
Una comunicación virtual de rutina se transformó en el testimonio directo de la devastación sísmica que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio. A más de 4.000 kilómetros de distancia, desde Gómez Palacio en el estado mexicano de Durango, Nora Núñez fue testigo presencial y en tiempo real del momento exacto en que los terremotos sorprendieron a su prometido, George, mientras se desplazaba hacia su residencia en Los Teques, estado Miranda.
La interacción, que se desarrollaba habitualmente cerca de las 6:00 de la tarde, se interrumpió abruptamente cuando George alertó sobre los primeros movimientos telúricos. De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por la pareja a la cadena internacional CNN, la transmisión captó el ambiente de desesperación, los gritos de auxilio y el estruendo provocado por la fractura del terreno, dejando a Núñez en un estado de total incertidumbre en el extranjero.
Durante el evento, George describió haber observado cómo las formaciones montañosas de la entidad mirandina se sacudían violentamente, acompañadas de un crujido subterráneo de gran intensidad. Ante la emergencia, el ciudadano inició una carrera hacia su hogar para verificar el estado de sus familiares —cuatro adultos y cuatro menores de edad—, trayecto en el cual presenció el desplome de tendido eléctrico y estructuras periféricas, sufriendo además una lesión en la espalda debido al esfuerzo y la velocidad de la evacuación.
Al llegar a su destino, el sobreviviente constató que su núcleo familiar se encontraba ileso, aunque la infraestructura de la vivienda registró afectaciones severas en los techos y las paredes divisorias. Asimismo, la catástrofe alteró de forma inmediata la realidad socioeconómica del afectado, dado que el edificio donde funcionaba su centro laboral colapsó totalmente, destruyendo su principal fuente de ingresos en plena contingencia.
La relación de la pareja se originó hace varios años a través de Facebook y se consolidó de manera presencial en Colombia durante la Navidad de 2025. El inesperado desastre natural reconfiguró los planes de la unión matrimonial, la cual estaba programada para celebrarse el pasado 7 de julio en coincidencia con el cumpleaños de Nora, convirtiendo su historia en un reflejo de resiliencia frente a la adversidad actual.
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