
A menos de dos semanas de asumir el Ministerio de la Defensa, el nuevo titular elimina consignas ideológicas, retira barricadas de Fuerte Tiuna y ordena el regreso de militares en comisión de servicio a sus cuarteles, marcando una distancia radical con la era de Vladimir Padrino López.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) atraviesa un proceso de reconfiguración interna que busca proyectar una imagen de normalización y profesionalismo técnico. Bajo la gestión del general Gustavo González López, quien recientemente asumió la cartera de Defensa, se han emitido instrucciones precisas para reducir la carga ideológica en la institución. Según investigaciones de la periodista Sebastiana Barráez, una de las medidas más simbólicas ha sido la eliminación de consignas políticas tradicionales como “Leales siempre, traidores nunca” o “Patria, socialismo y vida” de todos los documentos y comunicaciones oficiales, priorizando una estética más formal y menos asociada al discurso de confrontación que caracterizó la década anterior.
Este cambio de rumbo también se hace evidente en la infraestructura y el control de las zonas militares. El nuevo ministro ordenó el retiro de barricadas en los accesos a Fuerte Tiuna y la flexibilización de los controles en las alcabalas, bajo la premisa de que la institución no se encuentra en estado de guerra con la ciudadanía. Este movimiento busca proyectar un mensaje de distensión y orden, alejándose de la imagen de asedio que predominaba en las instalaciones castrenses. Paralelamente, la cadena de mando administrativa ha sido ajustada para reflejar la autoridad de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sustituyendo las referencias tradicionales en la documentación oficial por la nueva jerarquía formal.
Uno de los puntos que mayor impacto genera en la estructura del Estado es la revisión del personal militar asignado en comisión de servicio. González López ha instruido el retorno masivo de oficiales y tropa a sus unidades de origen, lo que afecta directamente a efectivos que desempeñaban funciones en organismos públicos o como escoltas de altos funcionarios. Esta decisión no solo busca fortalecer la operatividad de los cuarteles, sino que también obliga a una reestructuración de los dispositivos de seguridad de las figuras políticas, quienes ahora deberán prescindir de amplios contingentes militares para su protección personal.
En el ámbito administrativo, la reciente Resolución 000037 del 26 de marzo formalizó una serie de designaciones y sustituciones en áreas críticas como la Secretaría, la Asesoría Jurídica y la Dirección de Logística. Con este rediseño institucional, el Ministerio de la Defensa busca transitar hacia una Fuerza Armada que se autodefine como «ordenada y moderna», enfocada en sus funciones constitucionales y con un perfil comunicacional renovado que intenta dejar atrás años de polarización interna para adaptarse al nuevo escenario político del país.
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