
El nuevo marco legal busca eliminar la burocracia excesiva y modernizar la atención en las oficinas públicas para facilitar la vida del venezolano.
La asamblea nacional aprobó este jueves, en segunda discusión, la ley orgánica para la celeridad y optimización de trámites administrativos. Este instrumento jurídico surge como una respuesta directa a las constantes quejas de la ciudadanía sobre la lentitud y las trabas injustificadas en las instituciones del estado. La normativa tiene como objetivo principal transformar la relación entre la administración pública y los ciudadanos, priorizando la eficiencia sobre el papeleo innecesario.
Durante la sesión ordinaria, el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, enfatizó la importancia de este paso legislativo. El diputado señaló que la intención de fondo es poner fin a lo que muchos consideran un calvario cotidiano. Según sus palabras, se espera que esta ley sirva definitivamente para acabar con el viacrucis de los venezolanos en las taquillas para gestiones de la administración pública, eliminando los focos de corrupción que suelen alimentarse del retraso administrativo.
Un enfoque hacia la digitalización estatal
Uno de los pilares fundamentales de esta nueva ley es el impulso definitivo a la digitalización de los procesos. La normativa establece que las instituciones deben migrar sus servicios a plataformas tecnológicas que permitan al usuario realizar gestiones desde su hogar. Esto no solo reduce las colas en las sedes físicas, sino que también garantiza una trazabilidad absoluta de cada solicitud, evitando que los expedientes se pierdan en el olvido de los archivos físicos.
La ley contempla que la administración pública no podrá exigir documentos que ya reposen en sus propias bases de datos. De esta manera, se prohíbe la solicitud de copias de cédulas de identidad o registros que el mismo estado ha emitido previamente. Este cambio representa una victoria significativa para el usuario común, quien históricamente ha tenido que consignar la misma documentación en múltiples oficinas de una misma red institucional.
Sanciones para los funcionarios negligentes
Para garantizar que esta ley no se convierta en letra muerta, el texto aprobado incluye un régimen sancionatorio para aquellos funcionarios que retarden injustificadamente los procesos. La optimización no es solo una recomendación, sino un mandato legal. Aquellas oficinas que exijan requisitos no contemplados en la ley o que maltraten al ciudadano mediante la negligencia, se enfrentarán a multas y expedientes administrativos.
Jorge Rodríguez recalcó que la vigilancia será estricta. La idea es que el servicio público sea, precisamente, un servicio y no una barrera. El cuerpo legislativo confía en que, con la implementación de estos mecanismos de control, se logre una transparencia que beneficie a todos los sectores de la vida nacional, incluyendo al sector comercial y productivo, que también padece los rigores de la burocracia.
Impacto en la calidad de vida
Finalmente, la ley orgánica para la celeridad y optimización de trámites administrativos se presenta como una herramienta de justicia social. Al reducir el tiempo invertido en trámites, se le devuelve al ciudadano su tiempo personal y laboral. El impacto económico de una administración ágil es incalculable, ya que facilita desde la obtención de un permiso sanitario hasta el registro de una nueva empresa, dinamizando así la economía nacional de forma progresiva y sostenida.
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