
El coordinador Gianluca Rampolla destaca el rigor técnico de los reportes estatales y la articulación directa con el Ejecutivo para canalizar recursos sin trabas burocráticas hacia las zonas afectadas por los sismos.
El Sistema de las Naciones Unidas en Venezuela ha ratificado su respaldo absoluto a la gestión de la emergencia derivada de los sismos del pasado 24 de junio. A través de su coordinador residente, Gianluca Rampolla, la organización internacional validó los informes técnicos y epidemiológicos emitidos por el Ejecutivo Nacional. El diplomático aseguró que la cooperación internacional fluye con celeridad, destacando que los mecanismos de asistencia humanitaria se están ejecutando con total normalidad y con una notable ausencia de trabas burocráticas.
Coordinación directa y eficiencia institucional
Tras concluir una reunión de trabajo con las autoridades gubernamentales encargadas de la gestión de la crisis, Rampolla explicó que el monitoreo de las agencias de la ONU se fundamenta en el registro oficial del Estado. El representante internacional enfatizó que la unificación de los datos epidemiológicos y de daños es un requisito indispensable para optimizar la logística. Esta centralización metodológica permite que los recursos procedentes de la comunidad internacional se dirijan de forma precisa hacia los sectores más vulnerables y las regiones prioritarias.
La articulación entre el organismo internacional y los ministerios sectoriales busca reducir los tiempos de respuesta en el terreno. Según los equipos técnicos de las Naciones Unidas, la respuesta ante desastres naturales exige una vocería única para evitar la duplicidad de esfuerzos y garantizar el flujo constante de insumos médicos, refugios temporales y asistencia alimentaria.
Rigor técnico en los reportes de emergencia
El diplomático también hizo un reconocimiento al rigor metodológico de las instituciones venezolanas en el levantamiento de información cartográfica y sanitaria tras los movimientos telúricos. Para la ONU, la precisión en los censos de población afectada facilita la activación de fondos de emergencia globales que requieren auditorías estrictas.
Finalmente, las mesas de trabajo técnicas entre la ONU y el Ejecutivo continuarán sesionando diariamente para evaluar el progreso de la reconstrucción y la atención social. Este voto de confianza institucional busca neutralizar las matrices de opinión que cuestionaban la capacidad de respuesta interna, consolidando un canal técnico que prioriza el bienestar de la población afectada por encima de cualquier coyuntura política o retraso administrativo.
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