
Los potentes terremotos del 24 de junio provocaron desplazamientos geológicos inmediatos en la isla caribeña, alterando la línea costera en Cedros, causando la muerte de fauna marina y activando los volcanes de lodo de la península.
Las ondas expansivas y la liberación de energía del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio de 2026 traspasaron las fronteras marítimas. Expertos geólogos confirmaron que el fenómeno causó severas alteraciones geológicas y mutaciones topográficas en la costa suroeste de la vecina isla de Trinidad, provocando el levantamiento abrupto del terreno y un impacto ecológico inmediato.
El geocientífico trinitario Xavier Moonan detalló que en el sector de Galfa, ubicado en la localidad de Cedros, el suelo costero experimentó un ascenso vertical de aproximadamente seis metros en cuestión de segundos tras las sacudidas principales. Este violento reacomodo de las fallas tectónicas locales también fracturó tramos viales y provocó daños estructurales en al menos una propiedad de la zona.
Fauna marina varada y «oro de los tontos»
Este repentino cambio geográfico alteró drásticamente el ecosistema local. Al elevarse el lecho marino por encima de la nueva línea de la marea, cientos de especies como rayas, peces y cangrejos quedaron atrapadas en seco, muriendo de forma masiva en la nueva superficie terrestre.
El fenómeno natural también generó un inusual movimiento turístico. Decenas de curiosos y residentes han acudido al nuevo terreno elevado atraídos por el afloramiento de pirita de hierro —mineral popularmente conocido como el “oro de los tontos”—, que quedó expuesto tras el desplazamiento de las capas subterráneas.
Deslizamientos por vibración, no por vulcanismo
El equipo de investigadores aclaró que la deformación costera no responde a una actividad volcánica magmática tradicional. Por el contrario, se debió a un fenómeno de deslizamiento masivo de laderas submarinas y costeras, detonado por la prolongada vibración de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5. Los científicos registraron anomalías similares en la comunidad costera de L’Envieuse, donde la tierra se desplazó cerca de dos metros.
Alertas por inestabilidad y volcanes de lodo
Ante la fragilidad actual del relieve, el especialista Xavier Moonan advirtió que la vulnerabilidad de la península suroeste es alta. Indicó que si persisten las precipitaciones meteorológicas en la región, podrían desencadenarse nuevos deslaves. Asimismo, alertó sobre una reactivación y aumento de presión en los característicos volcanes de lodo de la zona, los cuales permanecen bajo estricto monitoreo técnico.
Mientras los geólogos estudian las secuelas físicas del sismo en su propio territorio, el Gobierno de Trinidad y Tobago avanza en la logística de acopio de asistencia humanitaria para enviarla a Venezuela, donde el más reciente balance oficial por la catástrofe ya supera los 3.500 fallecidos y los 16.700 heridos.
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