Zuliano sobre terremoto en Ecuador: El piso me retumbó, todos salieron corriendo y llorando

Publicado el 18 de abril de 2016

zuliano

“Cuando cruzaba la carretera para salir a un evento en el centro de convenciones, el piso me retumbó. Fue una cosa muy loca. Las personas salieron de sus casas gritando, llorando”, relató, Eduard Fuenmayor, un zuliano radicado en Guayaquil, Ecuador, desde hace ocho meses y 14 días.

Después del “sacudón” de 7,6 grados de magnitud, el más potente registrado desde 1979, lo que vieron sus ojos fue una seguidilla de postes eléctricos cayéndose en la carretera. La electricidad se fue por completo en el sector Sauces Ocho, al norte de Guayaquil. La desesperación se apoderó de los habitantes, quienes salieron a la calle por temor a ser aplastados por sus viviendas.

“Ya había sentido dos temblores de mediana intensidad, pero este fue el peor. Me quedé parado, en medio de la calle y un vecino, también venezolano, me gritó: ¡Chamo, está temblando!”, narró el diseñador gráfico, de 30 años.

Cuenta que fue una situación bastante sorprendente sobre todo para los venezolanos en ese país, porque no tienen cultura sobre cómo prevenirse en casos de terremotos.

Después del evento sísmico, dijo Fuenmayor, las personas durmieron fuera de sus residencias por temor a las réplicas. “Hasta ahora se han sentido unas 135 réplicas y la gente todavía tiene mucho miedo.  Estas son experiencias que te toca vivir cuando emigras a otro país”, dijo.

“Me dirigía a compartir con unos paisanos en el centro de convenciones de Guayaquil, donde había un evento sobre ron y gastronomía venezolana, a eso de las 7:00 de la noche cuando se produjo el terremoto. Esa actividad la cancelaron por la magnitud de lo que había pasado. Mis compañeros, que habían llegado primero, me dijeron que estaban bien. Nos enteramos luego que el centro comercial, donde trabajo como mesero, fue clausurado porque una muchacha, de 19 años, murió aplastada por un pedazo de techo”, comentó Fuenmayor.

En Venezuela, su familia estaba desesperada por no tener noticias de él. “Una hora después del terremoto, un amigo pudo conectarse a una red WI-FI, y pude comunicarme con mi familia en Maracaibo. Les dije que estaba bien. Hasta ahora, gracias a Dios, las personas que conozco están bien. A un amigo fue que la mitad de la casa de su mamá de derrumbó”, dijo el zuliano.

Mencionó que hay algunas zonas sin comunicación telefónica, el internet funciona con dificultad.  “La mitad de Guayaquil se quedó como tres horas sin energía eléctrica. Lo que más cuesta ahora es hablar por las líneas telefónicas porque el cableado resultó bastante afectado”.

 

Vía Panorama/www.diariorepublica.com

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